La Guarida de los Lemures

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 Sentimientos

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eagle

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Mar Feb 02, 2016 2:31 pm

¡¡¡¡uy que se me acumula el trabajo!! ¡Cuanto que leer!! clap

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Glauka



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Fecha de inscripción : 19/11/2015

MensajeTema: Re: Sentimientos   Miér Feb 03, 2016 12:57 pm

Ayyy....estoy acabando Viajera, y después pasaré a saborear tus historias Mari Carmen, que se merecen una lectura sosegada Wink
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Jue Feb 04, 2016 7:29 pm

Hola Eagle, Glauka!! clap Pues nada, aquí tenéis lectura para rato cuando queráis hacerlo Wink  kissing  kissing

Octava temporada.



Capítulo.97 Amor.

Te veo enfilar la calle de tu barrio, agotado, desaliñado pero lleno de felicidad... ¡Al fin estás en casa!... Han sido semanas duras, ¡muy duras!... He sentido tu frustración, tu pena... He percibido que flaqueabas como si te rindieras ante la evidencia... Tú, un hombre libre, un hombre que no dejas que ninguna cadena te amarre sólo la que te impongo yo, verte de aquella manera, fue tu desespero al igual que el mío... Sin siquiera saber cómo, te encontrabas en alta mar y con destino incierto lejos de los tuyos... Otra vez más el azar, nos la volvió a jugar... ¡Maldito destino! y malditos los que rigen que por llenar de oro sus arcas, infelices somos los que caemos en sus garras, incluido yo, el Amor...

¡Cómo pensabas en tu hijo! ¡Cómo sentías por ella!... Cuántas veces te preguntabas... “¿Por qué la vida a ti me acerca y a la misma vez, de ti me aleja?”... Me has escuchado llorar dentro de tu pecho... Has sentido en ti, mi dolor, mi desilusión... Cómo sufrí maestro cuando tomaste el anillo entre tus dedos, lo acariciaste como si la estuvieras acariciando a ella... Cómo se te quebró la voz al decir aquellas palabras... “Acababa de decirme que si”... Era lo único que te quedaba y nada ni nadie se haría de él... Más la cordura de tu fiel criado, hizo que desistiera de tu postura, aunque no sirvió de mucho, a punto estuviste de morir por ello y contigo, yo...

Fueron lentas las horas que siguieron, fueron lentas y angustiosas... Solo en aquel habitáculo de las fauces de aquella nao no podías creer que tu fiel postillón, tu fiel amigo de tantas andanzas moriría nada más había hecho despuntar la mañana, y sólo para dejarte libre a ti de una muerte cierta, para que sin él, pudieras tener más oportunidad de escapar de aquel maldito galeón turco... ¡Cuánto sentimiento el de ese hombre hacía ti!...  Tu desespero se convirtió en rabia y reaccionaste, no podías dejarlo a su suerte y tampoco te dejarías llevar para ser cautivo de nadie, solo tú, eres dueño de ti mismo y si hay una esclavitud, es la que yo te ofrezco y es la que tú deseas, volver a su vera, para de nuevo envolverte en su mirada y hacerla para los restos tu esposa y compañera... Y lo conseguiste... Luchaste como lo que eres, un valiente, es mucho lo que llevas dentro de mí, y eso, no hay espada que lo extermine... Luchaste con corazón de maestro y con alma de guerrero... Cuánta satisfacción la tuya cuando la sortija la encerraste entre sus dedos. Ese pequeño aro, tan sólo tuyo para ella...

Creíste no poder lograrlo. No fue nada fácil cruzar a nado el trayecto desde la nao turca hasta tierra tirando de tu postillón que se resistía a seguir pero para ti, los dos, o ninguno... Fue una lucha constante, con él, con las aguas... Más esta vez la suerte te acompañó, nos acompañó y pisamos con alegría la arena dorada de la playa...

Ahora, en este momento, soy parte de los convecinos de tu barrio, nadie me ve, más si me pueden sentir, me siente, todo el que cree en mí... Tus ojos se iluminan al ver quien baja por la escalera de tu casa... Es ella, tu bien amada... ¡Bellísima!... ¡valiente!... No sabes, lo que ella por amor a ti, estuvo a punto de sacrificar para verte regresar... Quizá, nadie sabe de lo que es capaz una mujer enamorada... La llamas por su nombre, más no te oye... Vuelves a pronunciar su nombre todo emocionado y esta vez ella se detiene, no puede creer lo que escuchan sus oídos, es tu voz y para ella, es un bálsamo que llena su alma de tantas semanas de desespero...

Se vuelve despacio... ¡Allí, estás tú!... Extenuado, desaliñado, esbelto, hermoso como Adonis... No le importa tirar al suelo lo que entre sus manos lleva, corre hacía ti, y la encierras en tus enamorados brazos... La besas... Os besáis... Besos, que esta vez, si saben a miel y no a hiel amarga... Besos, que dicen todo lo que vuestros corazones claman... Lágrimas que acuden a vuestros ojos, y esta vez no es de desengaño, sino de amor consagrado...

Los convecinos, os rodean sonrientes... El amigo te pide, que ya es hora de que hagas la petición de mano y le pongas ese anillo por el que tanto has luchado... En tus palabras, pusiste toda el alma... “Te he perdido demasiadas veces pero no voy a dejar que me vuelva a ocurrir”... ¿Sabes?... no creí que te atrevieras a hacerlo en público, pero ¡si!... si lo haces ante la inmensa felicidad y alegría de ella como la de todos los que estábamos allí, bueno, yo tenía, tengo que estar, sin mí, nada de esto hubiera podido ser, aunque mi trabajo me ha costado... Fue hermoso, emotivo cuando deslizaste el anillo en su dedo y ante tu petición, ella toda emocionada te otorga el... “si quiero”

A veces la nostalgia es parte de mí, maestro... Hay cosas que no es fácil olvidar, ni tampoco quiero... Pienso, que nací con el arco entre mis manos, más nadie se libra de ser alguna vez burlado... Apolo se burló y de alguna manera me cobré esa afrenta... Quizás tú, ya sepas de esta leyenda...


Orgulloso Apolo de la victoria conseguida sobre la serpiente Pitón, se atrevió a burlarse de mí por llevar arco y flechas siendo tan niño...

-¿Qué haces, joven afeminado con esas armas?... Sólo mis hombros son dignos de llevarlas. Acabo de matar a la serpiente Pitón, cuyo enorme cuerpo cubría muchas yugadas de tierra. Confórmate con que tus flechas hieran a gente enamoradiza y no quieras competir conmigo.

Irritado, me vengué disparándole una flecha que le hizo enamorarse locamente de la ninfa Daphne, hija de la Tierra y del río Ladón, mientras a ésta, le disparé otra flecha que le hizo odiar el amor y especialmente el de Apolo, éste la persiguió y cuando iba a darle alcance, Daphne pidió ayuda a su padre, el río, el cual la transformó en laurel

Apenas había concluido la súplica, cuando todos los miembros se le entorpecen... Sus entrañas se cubren de una tierna corteza, los cabellos se convierten en hojas, los brazos en ramas, los pies, que eran antes tan ligeros, se transforman en retorcidas raíces... Ocupa finalmente el rostro la altura, y sólo queda en ella la belleza...

Este nuevo árbol es, no obstante, el objeto del amor de Apolo, y puesta su mano derecha en el tronco, advierte que aún palpita el corazón de su amada dentro de la nueva corteza, y abrazando las ramas como miembros de su cariño, besa aquél árbol que parece rechazar sus besos... Por último le dice...

- Pues como veo que ya no puedes ser mi esposa, al menos serás un árbol consagrado a mi deidad... Mis cabellos, mi lira y aljaba se adornarán de laureles... Tú ceñirás las sienes de los alegres capitanes cuando el alborozo publique su triunfo y suban al capitolio con los despojos que hayan ganado a sus enemigos... Serás fidelísima guardia de las puertas de los emperadores cubriendo con tus ramas la encina que está en medio, y así como mis cabellos se conservan en su estado juvenil, tus hojas permanecerán siempre verdes...”

Mis flechas hicieron su efecto... A pesar de que la bella Daphne se transformó en un árbol, Apolo no dejó un instante de amarla y lo mismo espero de ti maestro, que no dejes un instante de amar a quien llena tu esencia entera...

Ha sido mucho el tiempo que llevo dentro de vosotros, más parecía que no queríais ver todo lo que tenéis por delante, de todo lo que os amáis... Os aguarda la felicidad que por tanto tiempo habéis deseado... Yo, aunque tomaré mi camino para hacer que otros corazones maltrechos, vivan su amor deseado, seguiré dentro de ti maestro y de ella, más sé, que nada es fácil por lo que estaré siempre alerta... Puede, que los robadores de sueños, los que se ríen del amor, de mis flechas, vuelvan con sus mortíferos dardos a truncar vuestros anhelos y una historia como la vuestra, debe tener final de cuento... un final feliz para los restos... Si vuelven a seccionar vuestros sentimientos, yo haré posible que esa felicidad se logre volviendo a tocaros con mis dardos, pero estos no llevan veneno, sino amor infinito...

... Un amor que os envolverá hasta la perpetuidad de los tiempos... Os prometo que así será, como Eros que me llamo...






Capítulo 98  Ni mujer, ni Reina...

Luz del día que desapareces ante mis ojos... Oscuridad en la que de pronto me veo envuelta... ¡Muerte, cómo te presiento cerca!... Fauces negras de cañones que dispuestas están a que salgas de ellas... Ideales son los que te empuñan... Ideales que ondean banderas que se teñirán de sangre y de esperanzas vanas...

Arropo contra mi pecho a mi vida, el hijo nacido de mis entrañas... Pequeño inocente que ha de pagar el desatino de quienes toman la libertar como emblema al igual, que las culpas, los desaciertos, de quienes no hemos sabido escuchar la voz de un pueblo que reclama... ¡Ay muerte que siento tu frío aliento sobre mi cara!... Cuán grande es el miedo del que mi esencia se embarga...

Entre mis brazos, acuno al hijo de mi alma... Clemencia, en voz baja a ti te pido... Muerte, sé benevolente y no dejes que el filo de tu guadaña roce a mi lucero del alba... ¡Más no escuchas mis súplicas!... Cada vez, aún más cerca te siento dueña de las tinieblas... ¡Aléjate de mi niño!... Él, aún no sabe de ideales, imposiciones, de leyes, sean buenas o malas, tan sólo sabe, de risas... arrullos... sonidos de nanas... ¡y no quiero, que escuche el estruendo de las balas!... No quiero que su inocencia, sea pasto de los que dicen luchar por una causa...

Que cerca ya te tengo parca... ¡Detente!... ¡No des un paso más!... Aún, lo aprieto más contra mí, ya tan sólo me queda orar... Rezo, para que su ángel de la guarda lo proteja de ti ¡muerte cruel y despiadada!... Cubro su carita contra mi pecho agitado por la angustia... Escucho el chasquido de quienes portan en sus manos el infortunio... ¡Cuán lacerante es mi alma!... Ahora, no soy ni mujer, ni reina, sólo soy, madre desconsolada que por la vida de mi niño en silencio, piedad clama... El estruendo del fuego me estremece... Te abrazo fuertemente contra mí, mi pequeño... Más algo sucede, las balas que lleva una muerte cierta se pierden en la nada....

¡Ha sido tu ángel!... Un ángel de alas inmensa y espada en mano... Un ángel, que evita que la muerte siga avanzando para que a ti mi niño, no te cubra para la eternidad con su lúgubre manto... Cierro mis ojos besando con regocijo tu tibia frente... No importa que ángel sea mi vida... Importa y es pena, que él, también por sus ideales, a precio su cabeza tenga...
Más en este instante, no soy ni mujer, ni reina...
... sólo soy una madre que por su hijo, a ese ángel llorando, agradecida queda...
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eagle

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Lun Feb 08, 2016 2:32 pm

¡Que bien me vas a venir Mari Carmen,porque me salté un montón de capítulos y ahora puedo "recoger lo mejor de ellos" sin tener que verlos.
Reconozco que llegó un momento en que la serie no tenía sentido. Pero, repito, contigo se ven con otros ojos.
Gracias kissing

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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Lun Feb 08, 2016 8:54 pm

Hola Eagle!! pues si lo ves con otros ojos, me doy por satisfecha porque a veces, que trabajito cuesta chiquilla Rolling Eyes Rolling Eyes  Mil gracias kissing

Octava temporada.




Capítulo.99  Y llega el día...

Hemos acompañado a la Noche, todas... La Luna, las estrellas, todas hemos sido testigo silencioso de vuestra entrega. Las estrellas, ensalzaban con sus fulgores para que fuera más brillante vuestra Noche... Yo, agazapada, no podía dejarme ver, no podía hacerlo de otra manera, aún no era mi tiempo de extender mi manto y colorida estela... La Señora de luz nacarada, ha sonreído y  vuestra felicidad la ha hecho suya... Ya se siente Luna de miel y no luna de amargura, y ahora, que las luces de la Noche con ellas se la han llevado, soy yo, quien alumbro vuestros corazones enamorados... La noche se fue y llega la Dama del día...

No es fácil para ti salir de la pequeña alcoba ¿verdad?... Una alcoba, donde esta noche se hicieron realidad vuestros sueños... Cuántas veces te he escuchado maldecirme nada más verme entrar por la ventana, y ahora, aunque hubieses preferido que retardara mi llegada para estar más tiempo con ella, no reniegas de mi luz sonrosada... ¡Cómo la miras maestro!... Es imposible para ti, dejar de observarla, no quieres dejar por un instante de embelesarte y de amar la desnudez de tu amada... Su espalda, de piel canela,  queda al descubierto para deleite de tus ojos... Ella, aún dormida, y hasta quizás tengas celos de Morfeo por tenerla en sus brazos acunando su sueño, te incita, te provoca para querer volver a tomarla entre los tuyos amantes y  poseer su cuerpo, su alma, toda ella... Sientes de nuevo sobre tu piel, sus besos, sus caricias, sus manos de niña rozando dulcemente tu rostro, recorriendo con ellas, tu cuerpo encandilado de hombre... Sonrío ante tus pensamientos... ¿Cómo decirte que ya la noche se fue y ya es de día?

Más mí luz, nada te dice... ¡Ay! que para ti, el día aún no existe... Aún tiemblas de gozo ante lo acaecido esta mágica noche, tan sólo hace unas horas... No quieres marcharte, te resistes a ello... Veo en tu rostro la felicidad inmensa que te invade, que te llena... Quisieras volver a refugiarte con ella, en el lecho, ese tálamo de amor que albergó en la madrugada tu más ansiado deseo y que ahora, en este momento, ya es dicha eterna lo que tu corazón siente por ello... Anhelas con ansias volver a besarla, quieres saborear sus labios sabor a miel... Quieres perderte en su mirada como ella, se perdió en la tuya... Deseas de nuevo, embriagarte con el perfume de su cabello y aspirar la brisa de sus rizos, rizos que desprenden aroma a jazmín y romero... Cómo quisieras volver a acariciar sus sugerentes y delicados senos para volver a rozarlos con tus manos y con tus labios, tan llenos de ardiente sed, besarlos para luego beber de ellos...

Quieres, perderte de nuevo en la locura hermosa de su cuerpo... Quieres, enredarte en su piel entre sábanas blancas, ellas, empapan el elixir que de vuestros cuerpos manan... Sientes de nuevo, que su preciosa flor, su vergel, se abre ante ti para darte cobijo y encerrarte en la suavidad de sus pétalos... Gran regocijo el de encontrarte dentro de ella para comenzar el más hermoso y delirante baile... Esta estancia se llenó de música y ella, os envolvió en una oleada de sensaciones, ternura, pasión... Vuestros corazones latieron vertiginosamente... Vuestros cuerpos vibraron de candela viva para con vuestras almas, fundirse en uno solo... De vuestros labios, besos, gemidos, jadeos... suspiros... hasta tocar juntos, con vuestras manos entrelazadas, el mismo cielo... Eso maestro, lo hace sentir tan sólo, el amor que es verdadero, pero recuerdas, que ya lo noche se marchó, y ya el día llegó...

Sonríes, y aunque deseas estar con ella, desistes, sabes que debes dejarla descansar... Ya habrá más noches, ¡días!... Tienes un mundo por delante para volverla amar, para despertar junto a ella y verme retoñar a mí, a la Dama del Alba con mi color sonrosado todos los días de tu vida... Sales, sigiloso de la alcoba cerrando la puerta... Te pierdes de mí  luz que se va haciendo más intensa... Sin embargo, te escucho susurrar...

“Deseo gritar la felicidad que siento... Deseo, gritar a los cuatro vientos que ya no hay amor guardado en mi pecho sino amor desbordado, y a través de nuestros cuerpos, amor hecho y consumado... Silencios que dejaron de serlo cuando mi cuerpo y mis labios en un susurro, te dijeron... “Te quiero”...






Capítulo.101  Espérame...

Triste atardecer el que me acompaña... Triste es mi esencia.
Destino incierto el que me espera como incierta es la vuelta.
Una guerra que no es la mía me aleja de quien mi vida si quiere ser presa.
Existencia cruel la nuestra... Infortunio es el que nos rodea.
¿Cuándo seremos libres para hacer realidad nuestros sueños?
Sueños que anoche se desvanecieron...
Noche que se preveía de boda y ni siquiera culminó haciéndote mi esposa.
Son tus ojos de acuosa mirada los que fortalecen mi alma,
los que me acompañan en esta no deseada hazaña.

Espérame mi amor para consolar el vacío de tanta desesperanza.
Espérame, para que yo a mi vez consolar la aflicción que te deja mi marcha.
Tú serás mi acicate para mantenerme  vivo,  para no decaer...
para salir vencedor de esta guerra sin razón.

Serán tus ojos inmensos como la noche los que me den la fuerza...
serán ellos, los que me digan,  por quien debo de luchar, ¡y por quien no morir!
Tan sólo ellos me harán saber que he de combatir sin flaquear...
... para que de nuevo volver a tus brazos, ¡volver a ti

Espérame mi amor, espérame...
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Lun Feb 29, 2016 11:13 pm

Octava temporada.



Capítulo.102  Soledad

Entra en su pequeño cuarto, está cansada, extenuada. Han sido horas de mucha tensión, temor, más todo vuelve a su cauce o quizá no. Siente una gran opresión en el pecho. Le duele recordar las palabras de su señora durante el trayecto de vuelta, palabras dedicadas a aquel apuesto hombre cuando ella, la ama quizá cómo nadie lo ha hecho hasta a aquel momento... Siente un gran temor ante la rabia que a través de sus labios muestra. Más que nunca, comprende que lo que siente ante el maestro es más obstinación que amor, puede que esté enamorada, eso no lo descarta pero eso no es amor. Percibe el odio desmesurado hacía la futura esposa de él y costurera de la Reina... Siente miedo, porque en la mirada del maestro vio claro, que nunca sentiría nada por ella, en los ojos de él, apreció que había demasiada bondad para un corazón lleno de veneno como el que latía dentro del pecho de su amada Lucrecia... Pero sabe, que no se dará por vencida, sabe, que hará lo indecible por que vuelva sano y salvo, sabe, que no cesará en su empeño para que él, sólo tenga miradas y palabras de amor para ella. No se medirá en hacer uso de lo que sea para conseguir sus fines, y ella, aún muriendo de amor y celos, estará firme, fiel a su señora... Sabe, que es alma despiadada pero eso, no quita de amarla...

Mientras estos pensamientos ocupan su mente va desnudado su cuerpo del negro vestido que la envuelve... Con manos pausadas se deshace el recogido dejando su cabellera oscura suelta de amarres. Se mira en el pequeño espejo que cuelga de una de las paredes, su imagen se refleja en él, al igual, que el bello rostro de quien su corazón por amor clama... Sus manos acarician su cuello, su escote, más no son sus manos, sino las de ella, la mujer que su pasión quisiera y que tan sólo en las noches, la acompaña en su quimera.

Lentamente se dirige a la cama, se cobija en las frías sábanas y apagando la vela, la estancia a oscura queda. Cierra los ojos y se dispone a amarla como cada noche... Con su cuerpo, con su alma, con sus carnes, carnes que están marcadas por el cruel martirio de quienes sentencian su desvío... ¿Donde está escrito a quien se debe o no amar?... ¿No es el corazón el que manda? ... Él, es el que decide que no se ama por amar y ella, la amaba así, con el pensamiento, con el alma... con su fidelidad.

Se deja llevar por la ensoñación... La siente yaciendo junto a ella desnuda. Su piel blanca, delicada, es un dulce placer para su propia piel... Escucha su voz en un susurro, de sus labios insinuantes, un "te quiero"... Su corazón palpita, sus manos se entrelazan en caricias, sus bocas se encuentran... Sus cuerpos gozan... La ama, ama a su señora, a su Lucrecia hasta lo infinito...  Dejando atrás el miedo de lo prohibido, sus cuerpos se entregan en tan sólo uno.

De su pecho, un suspiro de regocijo. Sus manos quiere rozar el rostro de su amada más sólo se encuentran con el frío lienzo de la almohada... Abre los ojos... La realidad vuelve a ella como todas las noches. Sus ojos se anegan de lágrimas, siempre estará sola en aquella estancia, en aquella cama.

¡No! sola no, porque al igual que su nombre, la Soledad es su fiel compañera y entre sus brazos amantes, ella, desahoga su pena.






Capítulo.103  Humillación, Culpa...

Blanca flores juegan en sus manos.
Blanco vestido de novia talle su cuerpo.
Zarcillos de plata fina, dan esplendor y más hermosura a su rostro.
¡Cuán radiante y feliz se ve la novia ante el espejo que sonríe de gozo!

Más la maldad, condescendiente, ante ella se hace visible.
En sus manos, trae los regalos para la novia.
Pócimas de veneno que rasgan sus blancas vestiduras.
Felicidad que se trunca.
Ilusiones que se esfuman.
Velo que destapan el desaliento.
Rosas blancas en el suelo, lloran su desengaño y desespero.

De sus labios, la pregunta.
Un no, y  su corazón confundido no se llenará de amargura.
Más el "si," traspasa su esencia de mujer en mil puñaladas.
La humillación, la desolación, es lo que en su pecho se guardan.

Huye de quien su amor es presa.
Huye por la traición sometida.
Atrás, deja la consternación, la culpa.
Lágrimas, afloran en los ojos del remordimiento por su silencio.
Por lo que nunca debió callar.
Por lo que nunca, debió haber hecho.

Ya nada queda, sólo el vacío, sólo las palabras.
Palabras que flotan en el aire, para acrecentar el dolor y el abatimiento.
¡Ay maldad, cómo te ensañas con ellos!
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eagle

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Mar Mar 01, 2016 12:00 pm

¡Me encanta! . ese personaje es buenísimo y tienes un tacto y delicadeza tremendo para contar "lo prohibido". clap clapping clapping

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chiribitas

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Miér Mar 02, 2016 9:23 am

Suscribo a Eagle. Precioso relato, Mari Carmen.

Un abrazo, guapa.

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Este Jamie no se mueve, pero, ¡cómo me mira...! blush-anim-cl
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Sáb Mar 05, 2016 3:44 pm

Hola Eagle, Chiribitas Very Happy Very Happy Me alegra que os guste esa visión mía sobre Soledad. a mí, al principio no me caía muy bien este personaje, pero según fueron transcurriendo las tramas con respecto a ella, mi opinión cambió y la verdad, que tiene una fuerza increíble. La actriz, borda este personaje a las mil maravilla. Con el 102, no tenía en donde inspirarme al igual que en el 103, nada de nada, de hecho, el 103 hice ese poema después de varias semanas, más que todo por terminar los relatillos de la octava, pero con el 102, ella, Soledad, me dio esa idea, y quise meterme un poquito en su piel y bueno, pues esto fue lo que surgió... y si os ha gustado, mejor que mejor. Bueno, y ahora esperar la novena.  Rolling Eyes  Rolling Eyes

En un momento me paso por El baul, para dejar ese relatillo del que os hablé y que he ido escribiendo en estos días de ausencia por los foros. De momento es la primera publicación que hago de él.
Gracias a las dos kissing kissing
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Sáb Jun 18, 2016 7:02 pm

Hola!! Bueno, aquí estoy con mi visión de la novena temporada. Ya sabéis que mi visión no siempre va con lo que vemos en el capítulo... En este caso, como en anteriores, es lo que yo quisiera haber visto... No es mucho pero aquí lo dejo...


Novena Temporada.



Capítulo 104  El Sur.  (Él...)

Suspira profundamente  y mira hacia el cielo. Es tan diferente al de la Villa... Está despejado y cuajado de estrellas. Es noche clara, apacible, liviana... La luna blanca lo observa dejando caer su luminiscencia plateada. Cómo en muchas ocasiones, ha querido impregnarse de las sombras de la noche y que tantas veces son sus compañeras, pero en aquella ocasión no se encuentra en un tejado, sino en una azotea, sentado en las baldosas y recostado sobre la pared, donde a través de los barrotes de un balconcillo, vislumbra las casas de aquella ciudad del sur.

No podía dormir, quizá extraña la cama, quizá está deseoso de ver aparecer a Alonso... Lo que fuere, le hizo saltar del lecho y vestirse. Lo hizo tan sigiloso que ni siquiera su postillón se dio cuenta de que salía de aquel cuarto de posada. Sabe, que debe dormir, descansar para tener su cuerpo y mente relajados para enfrentarse... Enfrentarse al día siguiente a quienes se hicieron de su carruaje y sus pertinencias, pero no le importa, desea estar allí, en aquel mirador para pensar en soledad. El haber estado algo más de dos meses encerrado en aquella cueva, no ha sido suficiente.

Su mente le trae los momentos vividos días atrás, poco antes de decidir dejar su casa y la Villa de Madrid. Siente escalofrío ante el sadismo de Hernán. Siente su corazón sobrecogido  ante el dolor y el miedo de su hijo y el suyo propio. Piensa en la marquesa de Santillana. Sabe que no se dará por vencida, lo supo al ver todo lo que le había dejado encima de la mesa. A pesar de las protestas de su fiel amigo, ya que según Sátur,  lo debía aceptar como pago por el daño causado, no dudó en tirarlo al fuego. No quiere nada que venga de ella. Ante el comentario del buen criado por lo acaecido aquella noche de pavor, él le dijo que Lucrecia no era culpable... No, no es culpable de cómo es su hermano. Al Comisario no le hace falta nadie al lado para ser como es, pero ella, si es causante de haberse ensañado de aquella forma con la mujer amada, Margarita no se mereció aquello, ni por parte de Lucrecia ni por parte de él al callar su falta. Un error, puede destrozar muchas vidas pero a él, la vida que le importa es la de ella, la mujer por la que su esencia de hombre llora.

Cierra los ojos. En aquel momento no quiere pensar en Hernán ni en Lucrecia... Ninguno de ellos dos merecen ocupar sus pensamientos, tan sólo ella debe hacerlo. Quiere, desea que así sea... Quiere dejarse llevar por la magia de aquella ciudad y pensar que no la tiene muy lejos... Que con tan sólo cerrar los ojos puede ver su rostro y tocar su cabello... Rozar su piel, beber de su boca y adentrarse en el delirio de su cuerpo. Se invade, se deja llevar por la ensoñación de aquella noche en el sur... Hasta él, llega los toques de una guitarra. Suena a llanto, a desgarro, igual que desgarrada por su ausencia, él, tiene su alma. Fragancia de flores que la brisa trae y lleva... Flores que le recuerdan su nombre, la llama... Besa cada sílaba como si la besara a ella... El silencio de la noche se rompe ante el sentimiento y llanto de aquel hombre...

“Allá donde vaya, sea norte o sur y aunque quiero dejar atrás el pasado, dejar atrás tu recuerdo, sé que será imposible hacerlo. Es mucho lo que te amo, es tanto  lo que te quiero, que en mi alma tan mortificada siempre te llevaré dentro”

Al día siguiente, será el primer día de volver a comenzar de nuevo, pero aquella noche, nadie, ni él mismo, impedirá soñar con ella, de escuchar su perdón y poder estrecharla en su pecho... De pasear con ella por aquellas callejuelas llenas de ensueño y susurrarle al oído un “Te quiero”...

Aquella noche, quiere soñar y no dejar escapar la ilusión... Es la magia, que tiene el Sur...






Que importa el lugar...  (Ella...)

Se acoda en el alféizar de la ventana, suspira. Lleva algo más de dos meses espirando continuamente. Nunca se queda libre de la opresión que siente en su pecho. No podía dormir por lo que decidió levantarse... Ahora, sus pasos no la conducen al tejado... Aquel tejado que fuera testigo mudo de sus desesperos, aquello, sólo es recuerdo. En aquella ventana deja fluir sus pesares como sus anhelos... Desde allí, deja volar su mente y a veces se deja llevar por la añoranza de un tiempo que no ha de volver... Alza sus ojos negros hacía el cielo, la luna parece sonreírle. Las estrellas destellan y con sus fulgores parece decirle que no se deje vencer, que nadie se libra de los robadores de sueños pero que ella, debe luchar para que la ilusión se albergue de nuevo en su corazón maltrecho.

Se estremece al pensar, que las estrellas le hablan, que la animan a seguir... Se ha preguntado tantas veces... “¿Acaso estoy loca?” No, no está loca pero no le importaría estarlo, quizá, de esta forma no lo tendría tan presente. No sabe por qué, pero aquella noche pareciera que no muy lejos de ella estuviera. Sabe, que no es bueno estar encerrada. Sale lo preciso y en aquella casa, se limita a su costura y en sus ratos libres, a leer, pero no es fácil centrarse en la lectura de aquellos versos que hablan de amor. En cada rima, ve su rostro, escucha su voz, se pierde en sus ojos y en ellos, el llanto afloran por un perdón. ¿Cómo secar su llanto cuando ella aún no ha secado el suyo? Nada es fácil,  porque cuesta dejar atrás la frustración como cuesta dejar atrás el amor.

Una brisa suave le revuelve los rizos de su cabello cómo le lleva el aroma de las flores. Se agita, escucha su voz llamándola... Cierra los ojos y se deja llevar por aquel susurro. Sus labios se entre abren para nombrarlo... "Gonzalo"  Más que nunca quisiera aquella noche llevarse por los sueños... Quisiera sentirse entre sus brazos y percibir el calor de sus labios... Que su perdón le otorga para ella sentirse libre de los miedos de imaginarlo con otra. No quiere abrir sus ojos, no quiere saber que todo es quimera. Desea por aquella noche creer que con él se encuentra. Que su cuerpo de hombre, su piel de mujer calienta y que sus besos ardientes en la mañana la despiertan... Abre los ojos anegados en llanto. Nada de aquello existe, sólo, es el deseo de que realidad fuera. Llora, padece, por no tenerlo a su vera.

“Es grande el dolor del engaño, de la humillación, más nunca amor, dejaré de amarte... Que importa lo lejos que de ti esté... Que importa donde me halle”
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eagle

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Lun Jun 20, 2016 5:52 pm

Jo, Mari Carmen, te superas en cada trozo. ¡Como me gusta este Gonzalo!. Ese Gonzalo que tu nos pintas es un hombre de verdad. Es impresionante la coherencia que le das a las incoherencias que hacen los guionistas. Chapeau!!!! cheers clapping clapping

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Glauka



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MensajeTema: Re: Sentimientos   Jue Jun 23, 2016 2:52 pm

Pues ya lo han dicho todo, y muy de acuerdo,  este Gonzalo  throb  throb  throb  ainsssss . Tantos personajes desperdiciados.... disgust1  disgust1  disgust1
Gracias por darle sentido a lo que no lo tiene... flowers2 flowers2 clapping clapping clapping
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Sáb Jun 25, 2016 4:09 pm

Hola Eagle, Glauka Las gracias a vosotras. No sabéis como me alentáis. kissing kissing  A veces cuesta hasta imaginar porque lo que ves, nada te llena. En esta entrega, mi visión del 105, lo he tenido más que difícil, de hecho, creí que no escribiría nada, así, que es lo único que se me ha ocurrido. Crying or Very sad Crying or Very sad

Novena Temporada.



Capítulo105  Ambición.

No dejas de pensar en el tiempo que estuviste en la casa del maestro. Nunca será suficiente el tiempo que estés junto a él, pena que no es así, al menos para ti. Ante la forma que se comportó contigo ya que por dos veces intentó que te marcharas, guardaste el tipo, te mostraste comedida, “arrepentida” Por un momento y sin que él lo apreciara, el triunfo dibujó la sonrisa en tus labios y en tus ojos al lograr enterarte, que él, sigue sin saber nada de ella, de tu rival... Ahora, en esta casa, en tu Palacio, no te sientes tan segura ¿verdad?... Él, con sus palabras tan cortante te ha dejado confusa. Bien claro te ha dicho que no se te ocurriera creerte mejor que ella y no, no lo eres... Para ese maestro nunca serás mejor que la mujer que ama. Nunca, tu forma distinta de ver la vida es la que él compartir quisiera. Una vida contigo no le llevaría a esa felicidad soñada, sólo sería feliz con la que llena su alma, la costurera que tú desprecias y que tantos celos tienes de ella.

Puedes albergar, puedes ilusionarte que él, un día, vaya a ti habiéndose dado cuenta que eres tú la mujer de su vida, puedes esperar hasta una eternidad pero yo te digo, que lo que piensas, no deja de ser eso, sólo quimera. No eres mujer para él... Tú, no llevas contigo la sencillez y la belleza de corazón. ¡Eres cruel, fría, calculadora!... Ni siquiera te he visto ni te he sentido conmovida ante el inesperado paso de la parca por tu casa. No has dejado atrás tu sarcasmo, tu desdén ante el cuerpo ensangrentado yaciendo ante tus pies. No has tenido escrúpulo alguno ante algo tan truculento como lo que ha ocurrido. Para ti, todo lo que no seas tú, no vale nada. Tan sólo piensas en ti y en todo lo que puedes poseer. Sólo te importa el dinero y lo que con él, podrías obtener... No eres mujer honesta, fiel...  No eres mujer que sacrifique algo por amor... ¿Qué renunciarías por ese hombre? El amor, a veces es sacrificio. ¿Qué darías tú a cambio por una mirada de amor de él?   Quizás, nada.

Sé demasiado bien que para ti hay cosas más “importantes” que están por encima del amor... Tus ansias de poder están por encima de todo afecto... No lo sabes aún, pero por esas ansias de poder, de estar por encima de todo y de todos te pondrás a ti misma entre la espada y la pared, quizá, tengas que elegir, él, o yo, aunque conociéndote, para ti será fácil escoger... De sobra sé, de qué lado se inclinará la balanza. La inclinarás hacia mí, porque yo, si soy parte de ti... Soy yo, lo que siempre has amado, ¡lo que siempre has ansiado! porque todo lo que quieres te lo pongo en las manos, aunque para conseguir tus fines tengas que llevarte a alguien por delante. No te mides para hacer daño

Qué diferente son tus deseos a los de él, a los del hombre que quisieras de nuevo sentir entre tus brazos, aunque yo no lo llamaría deseos o anhelos... Hay quienes confunden los términos, lo tuyo se llama avaricia, ¡codicia! En cambio, ese maestro si me desea, y aunque en estos momentos su afán es cumplir una vindicación, su pretensión por mucho tiempo fue buscar en mí, el ansia imperiosa de lograr la dicha... Anhela ese perdón por parte de quien se fue de su vera, tan sólo quiere de mí, ser y hacer feliz, sin embargo tú... Tú no deseas nada parecido a eso, eso sería muy poco para ti.

Lo que crees tú felicidad, no la basas en el cariño, en el amor... Tú felicidad, es algo material, ¡es la exuberancia! pero cuán equivocada estás, nada de esto da la dicha... Puede, que llegue un día que te sientas hastiada de mí, y te lo digo yo, LA AMBICIÓN o cómo quieras llamarme.

Yo misma te ahogaré entre ricos tafetanes o tiaras de brillantes... Estarás rodeada de opulencia y sin embargo no tendrás nada, sentirás que estás llena de vacío,  hundida... sola. De nada te han de servir tus oros y riquezas. Por cómo has abusado de mí, bien merecida tendrías esa lección Marquesa.
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Lun Jul 04, 2016 9:42 pm

Novena Temporada.



Capítulo106   El Cuento de...

Duerme inquieto. Su mente sucumbe ante un mar de confusiones, de dudas, de incredulidad, de miedos... Imágenes que flotan, fantasmas que le atrapan, que le abrazan para su desconsuelo tanto como para consolar su alma. La ensoñación lo trae, lo lleva, al pasado, al presente, y a ese futuro incierto del que nada sabe y al que mucho teme. Se despierta sobresaltado, angustiado, intenta serenarse. Se levanta del lecho y se dirige al mueble de aseo. Se refresca la cara y después de secarse el rostro, sus pasos lo conduce a la mesa escritorio. Se deja caer en el sillón, suspira profundamente. Se pasa las manos por su rostro, aún siente parte de su angustia. Algunas imágenes las recuerdas pero muy vagamente pero nada es de extrañar, son tantas cosas lo que le abruma, su venganza por un lado, y ella... Es tanto lo que la extraña. Se pregunta donde estará, qué será de su vida... Aparta sus manos y se incorpora en su asiento, maquinalmente sus ojos recorren la mesa. Frunce el ceño. Un libro se halla ante él, le llama la atención. No cree reconocer aquel libro ¿o quizá si? Con cierta extrañeza enciende el fanal. Mira a un lado y a otro comprobando que no hay nadie ¿Quién puede haber dejado aquel enigmático tomo? Acaricia con sus manos la cubierta, no tiene título, no tiene grabado alguno.

Con dedos temblorosos abre aquella cubierta dejando sus páginas al descubierto. Por el comienzo... “Erase un vez... comprende que es un cuento. Va recorriendo su mirada por él. Suspira y con temor, se entrega a ir leyendo. ¡Es su vida! Es su vida la que ve pasar entre las líneas de aquellas páginas.  Cada página, es un momento vivido, un momento sufrido, un momento, donde el amor ha sentido... Se siente aprisionado en su propia historia, se rebela, cierra los ojos para de nuevo abrirlos, no quiere seguir soñando si es que aún sigue dormido. Su mente, le trae su recuerdo, su corazón, llora. No quiere ser parte de aquel cuento, si con él, no está ella... Con desconcierto verifica que aún no tiene final. Se deja caer en el respaldo de la silla. Sufre, llora, piensa...

- “Veo pasar parte de mi vida. Una vida de la que yo no me siento responsable de ella. No soy yo, quien ha querido ni quiero vivirla llena de incoherencias... ¿Quiénes sois los que tenéis más poder para mover los hilos? ¿El destino o los escribidores de sueños? Que importa quienes seáis pero cansado estoy que no me deis libertar para escoger y decidir a mi forma y manera. Es mucho el tiempo, es mucho lo que llevo penando por ese amor aún no logrado... Es imposible no pensar y no dejarse llevar por una época que ya quedó atrás... Es la añoranza de un tiempo que se fue, y ya no volverá...

A pesar del sufrimiento ante la muerte. Una muerte sin sentido, cruel, despiadada, fui recuperando la ilusión, volví a llenarme de sosiego, de paz... Fue ella, la mujer amada quien de nuevo volvió a mi vida para inundar mi alma de sensaciones y esperanzas. Hablaban tantos nuestras miradas, sentíamos tanto nuestros cuerpos enardecer ante una simple caricia... Era hermosa música las que nuestros oídos escuchaban. ¡Era tanta la magia que nos envolvía!... Una magia que nos trasladó a un baile de ensueño en la cocina, una magia que la subimos al Tejado. Un tejado testigo silencioso de nuestros pesares como de nuestros deseos de promesas. Mi corazón latía ansioso porque un día no muy lejano, nuestros anhelos, realidad se hicieran. Fue la época que más embrujo tuvo esta historia que se plasma en estas delicadas planas...

Pero todo se perdió... Dejé a un lado mis orígenes para como héroe enfrascarme en unas luchas que no era la mía, y así, una vez ¡y otra! ¡y otra!... A veces me pregunto dónde estaba el sentido de ellas, ahora, con la venganza, esa lucha si es mía ¿pero hasta cuándo? Ya quiero dejar de ser un vengador, un héroe, para sólo ser un hombre con ansias de amar, pero sólo, a ella... Cómo maestro, parece que a penas abro mi escuela para impartir la enseñanza pero sobre todo lo que más me duele, lo que más me daña es que ya no existen las miradas, ni las caricias, igual, que solo se quedó el Tejado. Ya tan sólo se escucha el crujir de sus tejas igual como si fuera llanto, esperando ser de nuevo testigo mudo de quienes subíamos a él para clamar amor o leer en las estrellas... ¿Qué ocurrió para qué toda aquella magia de una época se perdiera y ella, mi amada, de mi lado se fuera diluyéndose sin ser siquiera la sombra que era? ¡¿Por qué la alejasteis de mi verá cuando nada soy sin ella?!

Sólo migajas he tenido de vosotros... Ese “Deja que te vea, necesito recordar tu cara” me inundó de un gran dolor, a la misma vez, como nunca hasta aquel momento, mi corazón palpitó tanto de amor, más duró, el tiempo que ella a la casa regresó, o ese otro baile donde me atreví a decirle “Estás, preciosa” Todo eso, como tantas cosas, se quedaron en el aire. Hace tan poco, me la pusisteis en mis brazos para amarla en toda su intensidad. ¿Cómo olvidar eso? Cómo olvidar que nos amamos por siempre y para siempre pero claro, no podíais darnos la dicha completa. Esa dicha, se rompió por no dejarme sacar de mis labios, la verdad ante mi falta de honor... Nuestro amor ha sido eso, un ir y venir... Habéis jugado con nosotros, nos habéis unido para luego alejarnos uno del otro de la forma más cruel. Me he encontrado tantas veces en un laberinto donde no he sabido hallar esa salida que me condujera a ella, y después de buscar y buscar, y estando a punto de volverme a perder en su mirada, se vuelve a esfumar, y otra vez, vuelta a empezar...

Mujeres de por medio que a mí vida habéis puesto por delante. China, pirata, espía, marquesa, en este momento, una joven de burdel... Pero, ¿por qué esa manía de liarme con mujeres cuando a la que quiero, es tan sólo a ella? Sólo ella, es fuente de inspiración para atisbar mi alma de ilusiones y sueños. Sólo con ella, puedo escuchar la melodía que con otras por más que queráis, nunca oiría. ¡Devolverme lo que me habéis quitado! Devolverme ese mundo de magia donde ella, mi mujer amada perdida se halla y me pide, que en su busca lo más pronto vaya.

Presiento, que el final de esta historia, de mi historia, está al caer pero para mí, es desenlace incierto porque no sé qué es lo que me podéis deparar ¿Pero qué importa el final? Ya para mí nada puede ser igual, tan sólo quedará, como... “El Cuento, de Nunca Acabar”
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chiribitas

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Miér Jul 06, 2016 11:09 am

Así, así es como deberían ser los personajes y no esa sombra de lo que eran que nos siguen dando los guios... gracias Mari Carmen, eres una campeona. flowers2

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Este Jamie no se mueve, pero, ¡cómo me mira...! blush-anim-cl
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Vie Jul 08, 2016 6:43 pm

Hola Chiribitas. Siempre agradecida por tus palabras. La verdad que todo resulta de una pena que es para llorar. Mal estaba ya la cosa en las últimas temporadas, pero después de visto el último capítulo, es desilusión total. Ni siquiera sé en qué puedo basarme del 107 Sad Sad Sad Sad  Gracias de nuevo kissing kissing
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Glauka



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MensajeTema: Re: Sentimientos   Sáb Jul 09, 2016 12:25 am

Mari Carmen, este cuento, groupwave que manera mas elegante para señalar tanta incompetencia. clapping clapping clapping
Cada vez te lo ponen mas dificil, lo del 107 es regodearse en lo absurdo, en lo que nadie quiere ver ... doh
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Sáb Jul 09, 2016 5:47 pm

Hola Glauka. Te digo lo mismo que a Chiribitas. Siempre agradecida por tus palabras. Y si!! Esto, es el no va más. Es decepcionante lo que han hecho. No lo puedo comprender, de veras. Estoy intentando sacar algo del 107. Si después de tenerlo terminado me convence, lo publicaré, sino, pues nada, habrá un vacío. Quizá, si los siguientes siguen en la misma línea, pues me parece que para mí la visión de los capítulos la doy por terminada Sad Sad Sad
De nuevo, mil gracias  kissing  kissing  
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Lun Jul 11, 2016 6:01 pm

Novena Temporada.



Capítulo 107  Una Carta...

Los toques en la puerta hicieron que dejara sus pensamientos y fuera abrir. Un hombre joven se encontraba en el umbral de ella.

El maestro se dirigió al recién llegado - ¿Desea algo?
¿Gonzalo de Montalvo?
- Sí, soy yo.
- Esto es para usted – el hombre le entregó lo que parecía una misiva.
Gonzalo de Montalvo tomó aquel papel – Gracias.

El portador de la carta con un ademán se retiró y el maestro cerró la puerta. Se quedó mirando aquello que tenía entre sus dedos. Aunque tenía su nombre no estaba lacrado y sin embargo, si estaba sellado. Lo remiró por un lado y otro. No conocía aquel tipo de papel. Se dirigió a su alcoba sentándose ante su escritorio y lo puso ante la luz de la vela comprobando que había otro papel en su interior. Todo confuso, tomó el estilete y procurando no dañar el pliego que había dentro procedió a abrir aquella extraña carta. Cuando consiguió rasgar aquel papel de tono blanco, extrajo la hoja plegada de su interior. Se recostó en el respaldo de la silla y desdoblando aquel pliego procedió a leerlo...


“Para ti, mi querido maestro:

No es fácil para mí escribir estas líneas. Con la de veces que lo he hecho, con las de veces que he paseado por tu villa. Con la de veces que he mirado las estrellas desde un tejado imaginario, ahora, ¡cuánto me cuesta todo lo que he soñado! Qué gran pesar es el que me invade mi maestro. Qué gran desilusión es de la que mi alma se va llenando... Han sido tantas veces la que he hablado contigo maestro, han sido tantas, más en esta ocasión para hablarte, para contarte, no me transporto a tu época, quizá, ya no tiene la magia que hasta allí, hacia que yo fuera. Esta carta, este sentir, te lo remito de mi era, de una época también difícil pero para vivir las incongruencias de lo que te rodea en esa Villa de Madrid, y aunque no está exenta de inconvenientes, prefiero la realidad que me abraza a mí.

¿Qué ocurre mi maestro? ¿Qué está pasando contigo?... Pienso que no te conozco, ¡que no eres tú! Que tú no eres el maestro a quien le hablaba tantas noches ya hace un tiempo. Cuantas veces he llorado cuando tú lo has hecho. Cuantas veces he escuchado en mí, el susurro de tu dulce voz... ¿Recuerdas aquellas noches de ensueños en aquel lugar llamado rinconcito? ¿Recuerdas las veces que te soñaba mirando los fulgurantes luceros desde mi ventana? Qué lejos lo veo todo y sin embargo, pareciera que estuviera tan cerca... Parece que fue ayer cuando conocí a un maestro de ideas firmes, de principios, con sus virtudes y defectos pero con corazón y mente bien despiertos para los sentimientos, como para distinguir donde se encontraba los desaciertos.  

Ahora, me encuentro con un maestro que ha perdido el norte y soy yo quien se pierde en la locura de no poder comprender tal desconcierto... Desde hace ya un tiempo, todo lo que te envuelve es un sinsentido pero ante lo último es para llorar llena de desconsuelo ¿Cómo comprender de ti tu forma de actuar? Hoy piensas una cosa, mañana otra. ¿Tú sabes lo que has hecho? ¿Cómo es que te preocupas por la persona que más daño ha causado a la persona que amas? ¿Cómo es que tienes consideración con ella? ¿Te preocupa la infelicidad que pueda tener? Te importa que ella arruine su vida ¿y no te importa que ella arruinara la vida de tu amada y de los demás?

Cuando la viste aparecer por tu casa por dos veces la echaste, querías que se marchara. Bien claro estaba que no querías su presencia, hasta la increpaste diciéndole, que no se le ocurriera creerse mejor que quien llena tu esencia. Quisiste borrar de ti aquella noche de infortunio y ahora le dices ¿qué sentiste lo mismo que ella? ¡Es increíble maestro! es increíble que olvides tan pronto. Que olvides que si no tienes junto a ti a la mujer que iba a ser tu esposa, se lo debes a la maldad de ella. Por supuesto tú no te libras de tus culpas pero de eso a sentir lo que ella te transmitió aquella noche y preocuparte de cómo le puede ir en la vida, ¡es una locura! Pones en entredicho, ese amor por quien tu corazón dice que clama y llora.

Cuando ella se dejó caer que de ti dependía si existía esa mínima posibilidad, ojala te hubiera escuchado decir... “Si esperas de mí esa mínima posibilidad, te digo que no. No me dejaste terminar Lucrecia, aunque te he dicho que sentí algo, sólo lo sentí a través de mi cuerpo y mi mente. Mi corazón, aunque herido en aquel momento de entrega lo escuché llorar, era imposible traicionarlo y aun habiendo pasado el tiempo, dentro de él, sólo tengo sentir y amor para quien huyó de mí por causa de mi falta de honor... Tan sólo a ella puedo querer y amar... No importa donde esté, mi corazón, con ella se fue, así, que ya tienes mi respuesta y si quieres arruinarte la vida, sólo depende de ti. Tú eres dueña de decidir”... Pero no me dejaron escucharlo de tus labios... No me dejaron disfrutar aunque fuera un poquito de ver hundida la altivez, la ambición, la maldad, de quien por parte de ti, esperaba un sí,

Quizá, no soy nadie para advertirte pero maestro, te quedarías de piedra de saber todo lo que guarda la marquesa. Esconde, guarda muchísimas cosas entre joyas y vestidos de sedas, pero hay quien o quienes, que lo que guarda ella, puede ser que no convenga que tú lo sepas. ¡Ay maestro si yo te dijera! Si yo te dijera que has tenido y tienes en tus manos la prueba que la implicaba, que confirmaba que ella fue parte causante de la muerte de la que fue tu esposa. Más es mala suerte, que el borde del retrato de Cristina se prendiera y el nombre de Lucrecia, al quemarse se perdiera.

Y para seguir... ¿Te pasa por la cabeza que la marquesa, estuvo a punto de matar a tu amada Margarita? Dime, ¿qué pensarías ante esto?... ¡De cuántas cosas estás ignorantes maestro! Ella, la que aparece ante ti con la dulzura en su cara, en sus palabras, en sus ojos, sólo lleva dentro de ella pócimas de venenos que destruye a quienes le hacen sombra.  Durante años, la carta que tú le escribiste a tu amada y que nunca llegó a manos de ella, la tuvo en su poder disfrutando de aquellas palabras llenas de amor y que le dedicabas a quien llenaba tu corazón. ¿No te interesa saber por qué sucedió todo eso? ¿No te interesa saber de qué forma llegó a manos de la marquesa esa carta como la prenda de amor? ¿Acaso se la distes tú para que se la entregara a la que entonces fue su amiga y ella se la quedó? Yo no sé  tú, pero yo, si quiero saber cómo pasó y dónde está ese colgante que Margarita recuperó. ¡Pregunta por saber! ¿Dónde quedó esa carta, donde la prenda de amor. ¡Piensa maestro! ¡Piensa y pregunta! No dejes que termine tu historia, ¡sin saber quién es la marquesa!

¡Es mala! No, no es mala. La marquesa de Santillana es más que mala, ¡perversa! ¡Dañina como una hiena! Te podía decir tantas cosas que ha hecho la “maravillosa” Lucrecia, que consternado e impresionado te quedarías y al principio, no lo creerías. Puedes pensar que es una gran aversión la que le tengo por todo lo que te cuento. Tan sólo quiero poner a cada quien en su lugar. Ella, no merece estar realzando tu historia en su etapa final. ¡No merece ese privilegio! lo merece quien de ti, lejos está. ¡Es una locura! ¡Todo esto lo es! Un árbol que nace de la nada y dos inscripciones en su corteza, tu nombre y el de la marquesa. Es inaudito que a estas alturas, broten cosas de la nada y cosas que rodearon tu vida y que son necesarias que vean la luz, nadie haga por sacarlos del baúl. Un baúl, donde se guardan lo que ya no sirve, lo que queda olvidado, lo que llamamos los trastos viejos y ¡no! No son trastos viejos ni están en el olvido. Ellos buscan su oportunidad de ser útiles, porque ellos, son imprescindibles para recuperar cosas que en el aire se han perdido.

En una ocasión te pedí perdón. Perdón porque al fin y al cabo tú no eres culpable de nada. Ahora, te lo tendría que volver a pedir. Tú, eres uno más de los que pagamos los despropósitos de los escribidores de sueños. Por si alguien cree que he cometido un fallo al escribir escribidores, ya que últimamente lo suelo usar más de lo que quisiera, tú como maestro sabes que no es así. Escribidores, o escribidor es sinónimo de escritor o dícese también del que escribe mal, o sea, mal escritor. Cada cual, que lo recoja o aplique como mejor le convenga... Pues estos escribidores o robadores de sueño, son los únicos causantes de este desaguisado en la historia que te rodea maestro. Ellos, con sus plumas tan “brillantes” hacen y deshacen pero a su forma y manera. Ellos, te dieron, y nos dieron una hermosa historia. Nos ofrecieron tus andanzas, tus hazañas con gran belleza de escritura, de argumentos... Una historia llena de amor, pasión, intrigas, luchas, pero todo tan bien hilado que nos hacía sucumbir en un mundo de sueños... Ahora, cuando veo lo que me están ofreciendo, ¡no me lo creo! No me creo, que tus andanzas están en su última etapa y todo es, una carrera que a ningún lugar lleva... Con cosas, que hasta ahora no han existido y lo que existe, en el cajón se queda. Cada vez es menos creíble y con más desbarajustes si pudiera.

¿Por qué de todo esto? Que alguien me lo explique porque es imposible entenderlo. ¿Creéis los escribidores de sueños que nos olvidamos de las cosas que hemos ido viendo pasar ante nuestros ojos por mucho tiempo? Puedo tener errores como cualquiera pero mi memoria no es un error, no me falla ¿De qué forma os falla la vuestra para no darnos todo con credibilidad y coherencias? La más maravillosa de las historias y la habéis dejado de la mano de la sin razón. Vosotros creasteis la leyenda y vosotros la habéis matado. ¡Castigo debería existir para quien crea una fantástica obra y la deja morir sin pena ni gloria!

Perdón maestro, por un momento te he olvidado. Puedes pensar que me he adelantado, que no todo está perdido. Que aún queda un tiempo para ver si han recompuesto lo que flotando quedó en el limbo y es verdad, esta carta podía haberla dejado para el final de tus andanzas pero la vida no la tenemos comprada, sino, fíjate cuantas gentes se habrán quedado en el camino esperando que pusieran fin a tu historia de amor y con final de cuento y no aludo a quienes ya por cansancio a tanto desatino, decidieron dejar el barco, me refiero a los que esperando un sueño, de esta vida, se nos han ido...

Por eso, de dejarte dicho lo que siento, ahora y en estos momentos, en esta carta que vuela hacia ti, a través del tiempo.”
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Glauka



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MensajeTema: Re: Sentimientos   Mar Jul 12, 2016 2:50 pm

clapping clapping clapping clapping clapping clapping Magnifica carta...  Vaya tipejo (que personaje) que ha quedado al final ... Pusilanime, inmaduro, debil, siempre impresionable por mujeres poderosas y de mas que dudosa etica....en fin menudo fiasco....no merece mucho mas de mi tiempo, ademas tu lo haces tan bien  flowers2 flowers2 flowers2
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Dom Jul 17, 2016 9:41 pm

Hola Glauka Es repetirse, pero de qué forma han distorsionado a los personajes. No sé que han pretendido con esto, sólo ellos lo sabrán. Ojalá. que lo que queda, que es bien poco, veamos algo de más coherencia Crying or Very sad Crying or Very sad Mil gracias kissing kissing

Mi visión del 108...


Novena Temporada.



Capítulo 108  Impregnada de tu esencia.

Se apresura. Intuye que Alonso ya estará esperándola por lo que sus pasos ligeros van recorriendo y sorteando los obstáculos del camino. No quiere hacerlo a través del claro del bosque, no quiere ser vista por lo que prefiere dar un rodeo aunque con ello ande con más dificultad. Siente una alegría inmensa de saber que en muy poco tiempo lo volverá a ver. Volverá a tener entre sus brazos a su niño, siempre para ella, será su niño aunque ya sea un muchachito. No le ha sido fácil decidirse pero algo muy fuerte, muy imperioso ha hecho que por fin tomara aquella determinación. Fue discreta al ponerse en contacto con él aunque siempre con cierto temor. El temor de que él, Gonzalo, descubriera aquellas cartas pero a pesar de la incertidumbre, en aquellos momentos siente algo de tranquilidad. Alonso, le ha prometido que su padre nada sabrá. Que no sabrá que ella está más cerca de lo que él pueda pensar. Baja con precaución el terreno inclinado y lleno de pedruscos, de rocas. Pisa suelo más firme.

Se detiene y respira profundamente, luego, avanza pausadamente recorriendo su mirada a un lado y otro. Sus ojos miran al frente. Una sonrisa se posa en la comisura de sus labios y en sus ojos, el brillo de lágrimas, asoman a ellos. Allí está Alonso, ¡allí está esperándola! Desde lejos lo observa y un nudo oprime su pecho de infinita alegría. Está a punto de gritar su nombre pero el grito no rompe en su garganta. Alguien parece que se acerca a él. Rápidamente se resguarda entre unas grandes piedras y malezas. Con sumo cuidado entre abre las ramas. Su corazón late vertiginosamente y se acelera su respiración. No puede creer lo que ven sus ojos. ¡Es él! El hombre por el que aún llora de amor y también de desilusión. Pareciera, que a Alonso la llegada de su padre le coge de sorpresa. Está algo lejos para escuchar lo que hablan pero aprecia como Gonzalo intenta convencer de algo a su hijo. Después de unos momentos, ve como Alonso monta en su caballo y se aleja del lugar. La invade una gran angustia.

Una sensación de vértigo y náusea se apodera de ella. Debe sosegarse, tranquilizarse para poder salir de allí. Se estremece cuando él se da la vuelta y queda frente a ella. Su voz se alza en el silencio del bosque, ni siquiera los pájaros con su trinar y su revuelo quiere romper ese silencio para que la voz de él, llegue hasta ella. La congoja sube a su garganta cuando lo oye hablar y pronunciar su nombre. Su dulce voz pero algo temblorosa, la trasporta, la trae y la lleva por un mundo de sueño como de amargura. Sabe que está allí, escondida, quiere que salga y se haga visible ante él pero aunque su corazón le pide que sí, que debe hacerlo para refugiarse en sus fuertes brazos, la razón se antepone. Ésta le grita que no, ¡que no lo haga! que no vuelva a sucumbirse en un mar de desaliento, de frustraciones... de dudas, porque aunque lo ama y lo seguirá amando, siempre lo imaginará en los brazos de la otra.

Se agazapa entre las piedras y entre las ramas que se alzan ante ella e impide que él la vea. No puede seguir allí, no puede seguir con aquella agonía de saberlo tan cerca de ella y no dejar paso a lo que su corazón clama. Con sumo cuidado se aparta de su escondite para emprender una veloz carrera por el mismo lugar que la llevó hasta allí. La subida no es fácil. Pisando las hojarascas, las piedras, las hierbas secas, inicia una huida terreno arriba. Las ropas le dificultan su ascenso. Las ramas le arañan las piernas pero debe subir, debe alejarse lo más pronto de él aunque escucha a su corazón llorar y se estremece de aflicción, pero no, no puede dar paso atrás, debe seguir adelante, mirando al frente, mirando por ese futuro que se le presenta. Un futuro sin él, pero no por eso estará falto de nuevas ilusiones, de sonrisas, de un nuevo amanecer... Rodea una gran piedra y deja de correr, ya se siente segura. Respira profundamente. Baja su mirada y sus delicadas manos palpan su vientre. Escucha llorar a su corazón. Avanza unos pasos y dejándose caer, saca de sus labios la amargura que golpea su pecho.


"Tarde de infortunio para mi alma tan herida. Hubiera corrido hacia ti, más mi razón se antepuso. Es imposible olvidar como es imposible dejar de amar. Sueños que se desvanecieron llenan mi alma de desconsuelo. No será fácil, nunca será fácil desechar tu recuerdo. Noche de entrega, noche de inmenso amor donde entre caricias, dejaste olvidado tu traición, tu error. Guardador de silencios fuiste y soy yo, ahora, quien los guardo en mi pecho. En estos momentos, ¡soy yo, quien soy presa de ellos! y tú, el ignorante de lo que callo, de lo que escondo... ¡Ilusa soy de esconder lo que a la vista tarde o temprano se ha de ver! más por hoy, para mí tan sólo debe ser. Es mucho lo que he sufrido y quiero ese nuevo amanecer sólo conmigo, llámalo egoísmo, más no quiero compartirlo contigo. Será esa amanecida quien palie todas mis heridas, ella me llenará de sonrisas cada hora de mi vida, y de mis labios, el arrullo de una nana mientras mis pechos lo amamantan. A veces, pienso que no es correcto lo que estoy haciendo, que tú deberías saberlo, sin embargo, algo se rebela en mí diciéndome que no tienes derecho. Puede, que un día me reproches y hasta me maldigas por lo que guardo y que de momento a nadie cuento. Los silencios los aprendí de ti, ¡tuve un buen maestro! Más no creas, para mí no es sencillo todo esto, sufro por ello. ¡Sufro como si se partiera en dos mi alma y cuerpo!

Cuerpo y alma al que amaste aquella noche de infinita consumación... Amor intenso el que me prodigaste. Aún siento, tu piel con mi piel, aún me queman tus besos, tus caricias... Aún siento tu cuerpo dentro de mi cuerpo y aunque quiero olvidar todo aquello, es imposible hacerlo. ¿Cómo olvidar esa noche de amantes y sueños? Es imposible desechar cuando dentro de mí dejaste impregnada tu esencia, aroma de jazmín, que florece en mi seno”
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eagle

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Miér Jul 20, 2016 3:42 pm

Mari carmen!!! Chapó! clapping clapping clapping

Por fin te han dado los guionistas una escena en la que puedes trabajar a gusto wink_smilie

Es como yo pensaba que se estaría sintiendo Margarita, aunque tú lo has puesto mucho más bonito. clapping

_________________
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Dom Jul 24, 2016 8:25 pm

Hola Eagle!! Pues si, con ese cortito momento, me alegraron lo que hemos visto de novena. Para mí, estuvo lleno de ternura. Cuántos capítulos desaprovechados para darnos ahora todo con prisas y sin ton ni son. Con todo lo que tenían por delante... Crying or Very sad Crying or Very sad  

Mil gracias kissing kissing

Novena Temporada.



Capítulo 109  Buscando amparo.  

Vuelve a buscar la soledad, vuelve a encontrarse en aquella cima bajo las sombras del anochecer, bajo aquellas nubes grises de tormenta como atormentada tiene su alma. Son muchas cosas lo que le invade de un gran pesar, de incertidumbre. Ha sido un día lleno de consternación, de amargo desaliento... Por un lado, aquel hombre que se hizo pasar por su tío para tan sólo quitarle la vida. Se pregunta mil veces quien pagó a aquel desdichado para acabar con él, por otro, la actitud de su postillón ante aquel deseo imperioso de acercarlo al rey, su padre. Se rebela ante ello, ya que nadie debe pensar y decidir por él, tan sólo es él el dueño de buscar esa felicidad y nadie más. Una felicidad que no sólo de él depende, sino de quien llena su esencia. Se maldice por haber extraviado aquella carta. Una carta, que quizá a través de sus líneas podía haberle dicho donde se hallaba. Pero no va a decaer, la buscará, con carta o sin ella. Intuye, que de él, Margarita está cerca.

Escucha el bramar del viento. Se estremece, siente frío. Un frío que se apodera de él haciendo que una gran pesadumbre embargue su alma. Las dudas, el miedo, se adueña de su ser...

Miedo a su venganza y el no saber donde puede desembocar. Recuerda las palabras de su maestro, de su preceptor... “La venganza es peligrosa... Sabes dónde está el principio pero no sabes dónde nos conduce...” Siempre hay un momento donde lo tiene presente, donde lo recuerda, como en aquellos instantes que con él quisiera que estuviera. Él, sabría aconsejarlo, él escucharía su desconcierto, su confusión ante todo lo que le rodea y que como algo irreal, intenta desarmar su voluntad, su razón... Tan sólo él, lo ayudaría a no perderse en la  consternación, a indicarle el camino a seguir.

El ahogo le sube a la garganta. Lloran sus ojos, solloza su pecho.

“Maestro, mi preceptor, mi amigo, necesito de ti, de tus consejos, de tu alivio para mi corazón tan herido. En una ocasión te maldije... Te maldije por irte y dejarme sin respuestas, luego, me arrepentí de ello, hoy, ahora, en estos momentos donde me siento confundido, desorientado como un chiquillo, quisiera, escuchar tu voz para que inunde mi alma de sosiego, sólo tú, me darías esa paz, esa tranquilidad para liberarme de tantos quebrantos. ¿Sabes? Estoy a punto de hallar esas respuestas a tantas preguntas con las  que me dejaste. Respuestas, que a veces no sé si quiero saber de ellas. ¡Miedo me da de conocerlas! Miedo por qué no sé dónde me puede llevar esta maldita venganza. Venganza de la que se ha adueñado de mí, dejando atrás al justiciero, al héroe del pueblo... Cuánta razón tenías al decirme aquellas palabras... No sé dónde va a llevarme este desespero por resarcir el daño que a mi madre hicieron y que dentro de mí, ¡me corroe! ¡me mortifica hasta olvidar quien soy! En estos momentos, quiero echar fuera de mí todo eso para pensar, en que sólo quiero ser un hombre con deseos de ser y hacer feliz... Me pregunto si lo conseguiré libre de todo resentimiento. Quiero liberarme de todo este peso que llevo a cuesta, que me embarga, para delante de quien amo, presentarme tal y como quiero ser, sólo un hombre, sólo un maestro... Ayúdame Agustín... ¡Ayúdame!"

La noche ha terminado por caer. Sus ojos vidriosos recorren lo que se extiende ante ellos. Apenas puede distinguir los montes, el valle. Sólo las sombras son sus compañeras aquella noche, ni siquiera tiene luna que le alumbre con su luz para encontrar ese camino, y si, se halla perdido como un niño... Perdido en su resarcimiento y sobre todo, perdido sin ella. Quiere volver a recuperarla, quiere el perdón por su falta... Quiere volver a mirarse en sus ojos... Quiere volver a amarla.

Debería marcharse, sin embargo, ni el frío, ni las horas, hacen que desista de quedarse allí. De nuevo escucha el rugir del viento, aquel viento que no hace mucho y ante aquella despiadada marcha del amigo, le devolvía su propio lamento...

“Te oigo viento. Como otras veces vuelves a ser mi compañero... Tú, que fluyendo trae y lleva todo mi sentir, esta noche, vuelves a gemir mi propio desaliento... Parece que loco estuviera... Tan sólo un momento le he hablado a un muerto, ahora, te hablo a ti... Esta noche, necesito de los dos, necesito vuestro consuelo, vuestro amparo... Sin vosotros, ¿qué sería de mí?"

Como respuestas, una fuerte ráfaga de aire lo envuelve. Da unos pasos atrás y busca una hendidura. Se deja caer quedando a cubierto. Su abatimiento es grande y el cansancio también. Apoya su cabeza en la abrupta pared de la roca. Se arrebuja en su capa. Sus ojos se cierran y se deja llevar por la somnolencia.


Tiene la puerta ante él, duda por un instante, luego, tomando aire respira profundamente y empuja la hoja de madera. Entra en aquella estancia. Sus ojos miran a su alrededor. Una pequeña sala aparece ante él. Son pocos muebles lo que tiene pero es acogedora. Una mesa pequeña con dos sillas. Un baúl pegado en uno de sus muros, un hogar donde el fuego esparce su calor, un poyete de piedra, y en él, enseres de cocina. Al fondo, cubierta con una cortina, la puerta que parece que conduce a una alcoba. Da unos pasos y se detiene. Una gran emoción lo embarga al escuchar la dulce voz que llega hasta él. Una canción de cuna se deja oír...

Ya se duerme mi niño, los ojos cierra,
y el ángel de su guarda, su sueño vela.
Vela, que vela, que vela, vela...
y el ángel de su guarda, su frente besa.


Con dedos temblorosos toma la cortina y la descubre poco a poco. Se estremece de infinita ternura al ver la hermosa estampa que tiene ante sus ojos. Margarita de pie, mece entre sus brazos a aquel pequeño ser que es su hijo, el hijo de ambos. La voz de ella, deja de cantar al percibir que no se encuentra sola. Su corazón se acelera. Sabe, intuye que es él, sólo él puede ser tan sigiloso. No se vuelve. Cierra los ojos al escucharlo hablar lleno de emoción.

- ¿Puedo... ¿Puedo ser su ángel de la guarda? Sólo, si tu quieres...

El nudo atenaza la garganta de ella pero su voz conmovida se escucha en aquella pequeña alcoba - Te esperaba, sabía que tarde o temprano harías acto de presencia. Hay cosas que no se pueden tener en silencio, que no se puede ocultar por mucho que uno quiera. Siempre hay quien ve, quien escucha...

Siente sobre sus hombros las manos de él. Tiembla ante su roce.

- ¿Por qué no me lo dijiste? Podría recriminarte tu silencio pero ¿quién soy yo para reprocharte nada? pero ahora que lo sé, no me dejes al margen de ello. No me dejes apartarme de él, como no quiero que tú, te apartes de mí... Déjame compensar todo este tiempo de sufrimiento... Otórgame ese perdón para volver a tenerte en mis brazos y amarte por siempre, sin nada que nos separe.

La joven se aparta de él y sigue hablando sin volverse - ¿Estás seguro que no habrá nada que nos separe?... Olvidas que sigues preso de tus silencios, de tus secretos... Es verdad que no quería que supieras nada, quería a este hijo sólo para mí... No creí que merecieras este preciado regalo pero cuando lo tuve ante mí, comprendí, que yo no tenía derecho a privarlo de su padre. Sólo quería tomarme mi tiempo para asumir todo esto y ponértelo en tus brazos. Tú, te has adelantado y no voy a negarte a tu hijo pero te vuelvo a decir, te olvidas que sigues preso de tus silencios, de tus secretos.

Gonzalo frunce el ceño y está por decir algo pero Margarita le impide decir nada al volverse a él. Sus ojos están arrasados de lágrimas. Alza su mirada hacia él - Si no quieres que nada nos separe, deja salir todo lo que aun guardas... Dejas salir ante mí, al héroe que escondes bajo tu corazón de maestro.
El rostro del hombre, del maestro se contrae. La sorpresa se refleja en su rostro, en su voz - ¿Cómo... ¿Cómo sabes...?
- Gonzalo, he vivido por mucho tiempo bajo tu techo y era imposible no darme cuenta por muy cauteloso que has sido. Por más que querías esconder tu mirada ante mí cómo Águila, la conozco demasiado bien para no darme cuenta quien se escondía bajo el embozo. Aunque me confundiste por un tiempo, para una mujer enamorada no podía ser difícil saber, quien eras... No fue nada sencillo aceptar tu otra vida, el miedo se apoderaba de mí pero era tanto lo que te amaba, que nada te hubiera exigido, pero he tenido que ser yo la que lo he dejado al descubierto porque tú por lo que veo, no estabas dispuesto a ello.

- ¡No! No Margarita, cuando he venido hasta aquí, venía dispuesto a contarte todo. Quería comenzar una nueva vida contigo sin nada que ocultar, pero decirte que no tenía miedo, seria mentirte. No sabía cuál podría ser tu reacción y la que fuera, la acarrearía con todas sus consecuencias, aunque eso, me llevara a que de nuevo de mí, te fueras... Perdóname Margarita, perdóname por todo lo que te he hecho. Mis silencios, mis secretos... mis errores...
- Me ha costado perdonarte Gonzalo, me ha costado pero sólo con ver a nuestro hijo, ya supe que estabas más que liberado... ¡Ten! Ten a tu hijo en tus brazos, acógelos en ellos y sí... Claro que puedes ser su ángel de la guarda... Que mejor ángel que tú para velar por el, por nosotros...

Gonzalo toma a su hijo en sus brazos. En sus ojos ya afloran las lágrimas pero en esta ocasión son lágrimas de felicidad. A la misma vez, deja una de sus manos libre para acariciar el rostro de la mujer amada. El llanto le impide ver bien el rostro de ella y los labios que tanto desea besar. Todo lo percibe borroso como si rodeado de una blanca bruma estuviera. Se pierde en aquella niebla y el frío invade su cuerpo como su alma. Su hijo desaparece de sus brazos y la mujer que ama, se desvanece en la nada. Un rugido hace que abra los ojos.  La desilusión inunda su espíritu.

¡Maldito seas viento!... Deja de abrir tus fauces porque con tu rugir despierto a una existencia que no quiero... No la quiero si conmigo no está por la que mi corazón llora de desconsuelo. Déjame seguir dormido para de nuevo sumirme en la ilusión que mi alma anhela... Sé benévolo viento y déjame que vuelva a sucumbir en los brazos de Morfeo... No me despiertes con tu bramar, que en sueños abrazo y beso al hijo de ella que en la realidad no tengo... Un hijo que al no existir, la verdad cruel me lo ha de negar. ¡Ayúdame viento! sigue siendo mi compañero más no traigas contigo, mi propio pesar, mis lamentos... Ayúdame con tu silencio a conciliar el sueño. Quiero dejarme llevar por la fantasía, el ensueño... Ellos me traen lo que tanto deseo y quiero... De ellos quiero volver a invadirme... Déjame envolverme en mi quimera porque sólo así, puedo tenerlo a los dos, a ese hijo y a ella... Ayúdame viento... ¡Ayúdame!"
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Dom Sep 18, 2016 9:30 pm

Hola chicas!! Pues aquí de nuevo estamos. Ya son tan sólo seis capítulos los que quedan y ya está todo el pescado vendido, así, que aquí os iré dejando mi visión o lo que yo hubiera querido ver de ellos. kissing kissing


Novena Temporada.




Capítulo 110   Deducción, juicio... Equívocos.

La mañana, aunque algo fría no impedía que tanto Sátur como Cipriano dirigieran sus pasos y con gran entusiasmo por el bosque de la Luz. Nada más dejar la espesura del boscaje, una hermosa visión, apreciaron sus ojos. El verdor de los árboles, de las plantas como el colorido de sus flores, le daba un aire de cuento a aquel lugar. Un riachuelo, fluía por aquel paraje y su sonido como el trinar de los pájaros, rompían el silencio de aquella preciosa campiña que rodeaba una pequeña aldea. Los corazones de ambos palpitaban de gozo por saber que de un momento a otro la verían, que de nuevo, la tendrían delante de ellos para hacerla entrar en razón y hacer, que la felicidad de ella como la de Gonzalo de Montalvo al fin pudiera lograrse.

A lo lejos, divisaron la cabaña. Los dos, se miraron con satisfacción y a pesar de ciertas discrepancias, debido a cuál de ellos, tenía que tener el privilegio de hablar directamente con Margarita, apresuraron el paso hasta llegar a la bonita barraca. Su estructura de madera y adobe estaba decorada con buen gusto. Se notaba las manos de ella... La puerta, de oscura madera era cubierta en parte por una cortina en tono sonrosado. Objetos de barro, colgaban de sus paredes al igual que macetas cuajadas de flores adornaban sus ventanas como el pequeño porche. Ropas de mujer, por causa de la brisa bailaban sobre un cordel.

Antes de llamar a la puerta, Sátur y Cipri volvieron a la disconformidad para ver de qué forma iban a intentar convencer a la muchacha. Fue Sátur quien llamó a la puerta. Lo hizo por dos veces pero nadie abría la hoja de madera. Miró a Cipri, y luego intentó ver por la ventana, fue el antiguo posadero quien percibió unos pasos creyendo que era Margarita pero no era quien pensaba. Ante ellos, apareció un hombre de mediana edad y que se cubría con un manto, en sus manos, llevaba un serón con leños. Los dos hombres se miraron sin comprender. El recién llegado les saludó.

- Muy buenas.
- ¿Usted quién es? – preguntó Sátur todo extrañado.
El hombre, dejando la cesta en el suelo se incorporó contestando a su pregunta – Un vecino, le traigo todos los día leña a la señora para que no cargue ella, por su estado...
- Su estado... ¿Cómo su estado? – lo preguntó mirando a Cipri que también estaba algo confuso.
El hombre sonrió al contestar – Está embarazada - diciendo esto, se despidió de ellos dejando a ambos más confundido si cabía.

- Qué está embarazá... ¿Pero cómo que está embarazá? No puede ser... – Sátur no salía de su perplejidad.
- Yo creía, que Gonzalo y ella no...
Sátur no lo dejó terminar - ¡No, no!... Si el amo ni la rozó, estaba esperando el día de la boda... ¡Vamos, que me lo habría dicho! – miró a Cipri - Qué está preñá de otro...
Cipriano volvió el rostro hacia la cabaña pasándose la mano por la cara. Sátur a su vez, miró a su alrededor, luego se volvió hacía Cipri - ¡Ea! pues vámonos de aquí... Aquí, ya no pintamos ná.

Los dos hombres, visiblemente conmocionados y después de echar una última mirada a aquella casa, decidieron prender el camino de vuelta a la Villa. No habían dado un paso cuando el chirriar de la puerta les hizo detenerse.

- Siento haber tardado algo en abrirle Matías pero... – la joven no siguió hablando al ver a los dos hombres que estaban ante ella y que de ellos, sólo veía sus espaldas. Frunció el ceño y su corazón comenzó a latir con fuerza. Apenas le salió la voz – ¿Sátur? ¿Cipri?

Los dos hombres se quedaron tensos al escucharla. Se miraron y casi a la misma vez se volvieron hacía Margarita. La palidez cubrió el hermoso rostro de la joven pero a pesar de su consternación, su sonrisa entre abrió sus labios – Pero... ¿Pero qué es esto? ¿Cómo... ¿Cómo estáis aquí? – a la misma vez que lo preguntaba se cruzó aun más su manto de gruesa lana sobre su cuerpo.

Cipri y Sátur todo emocionados se acercaron a ella. Fue Cipriano quien abrió los brazos para acogerlas en ellos – Margarita, cuantas ganas teníamos de volver a verte ¡Cuántas!
La muchacha levantó su brillante mirada hacia el antiguo posadero y amigo – Yo también Cipri, pero lo que menos me esperaba era veros aquí, bueno, ni aquí, y de momento, ni siquiera en otro lugar - se apartó de los brazos del amigo que puso un beso en su frente y se quedó mirando a Sátur que no había hecho el intento de decir ni hacer nada – ¿No vas a darme un abrazo Sátur?
El criado de los Montalvo titubeó – Si... Sí, claro que si... Es, es que el verla me emociona señora – acercándose a la joven la abrazó pero para ella, a pesar de la emoción que vio en los ojos de él, notó que había cierta frialdad en aquel abrazo.

Margarita se retiró sin comprender la postura de él e intentando que ninguno apreciara su malestar dirigió su mirada a ambos – Creo, que si habéis dado conmigo y venido hasta aquí es por algo ¿no?... Pues es mejor que entremos, aquí hace frío, pero primero voy a ver si un vecino me ha dejado la leña.
Fue a bajar el escalón pero la voz de Satur la detuvo – Si, su vecino le ha dejao la leña... Acabábamos de llegar cuando él llegó con ella. Espere, yo se la traigo, eso pesa lo suyo y no vaya a ser que se lastime.

Para la joven resultó muy extraño en la forma que lo dijo. Por un momento la invadió cierto temor de que Matías les hubiera dicho algo de su estado. Mientras Sátur iba en busca de la cesta Margarita invitó a Cipri a entrar en su casa.

El buen amigo se quedó mirando la estancia – Vaya, que acogedora...

La sala principal aunque pequeña y sin tener muchos muebles, resultaba muy agradable y cálida. Una mecedora se hallaba frente al hogar, junto a ella, una mesita con un costurero y diferentes prendas. También había una canastilla y que de ella, sobresalía cierta ropita de bebé.

- Intento de que sea acogedora.

La voz de la muchacha, hizo que Cipri dejara de recorrer con su mirada aquella estadía - Si, si, ya lo veo Margarita. Se encuentra uno muy a gusto aquí.
- Pero siéntate Cipri y perdona si hay cierto desorden de ropa. Me dedico a mi costura y tengo prendas por un lado y otro y para colmo, hoy se me han pegado las sábanas.

Sátur entraba en ese momento y dejó la cesta con los leños junto al pequeño hogar, no pudo dejar de observar aquella canastilla de mimbre, luego, se acercó a la mesa. La joven lo invitó a sentarse.

- ¿Queréis tomar leche calentita con unas rebanadas de pan frito?
- No Margarita, nosotros... Nosotros ya hemos desayunado antes de salir de casa pero me imagino que si te acabas de levantar, tú no lo has hecho, así, que no te importe que nosotros estemos aquí, y tomas tu desayuno.
- No te preocupes Cipri, la verdad, que no suelo desayunar a esta hora, así, que decirme, ¿a qué habéis venido?
- Pues... – Cipri miró a Sátur que se mantenía callado – Pues mira Margarita, hemos... Hemos venido a pedirte que vuelvas, que... Que Gonzalo está que no vive sin ti, que...
Sátur interrumpió a Cipri – Espera Cipriano, espera... Quizá la señora no sienta lo mismo por el amo, quizá ella, si pueda vivir sin él y no le interese volver...

Margarita, que se hallaba sentada sintió una gran opresión en su pecho al escuchar a Sátur pero con gran entereza contestó a uno y a otro – Me imaginaba una cosa así, pero siento tener que deciros que no lo voy a hacer, no voy a volver. He intentado encauzar mi vida y en estos momentos estoy más sosegada, me dedico a mi trabajo y tengo un gran aliciente por delante... Prefiero olvidar todo lo que he dejado atrás, todo el daño como todo lo que he amado. Si espero ver a Alonso, y decirle, que él siempre estará en mi corazón.

- ¿Lo ves Cipriano? Tenía razón, así, que hemos hecho una visita en balde – puso sus ojos en la muchacha - Y dígame señora Margarita ¿Vive usted sola aquí?
- Sátur... – Cipri lo censuró con la mirada.
- No te preocupes Cipri, yo contesto – De momento, si Sátur... De momento vivo sola, ¿Quieres saber algo más? No sé, me da la impresión que tienes algo en contra mía, lo que no comprendo, que si es así, porque has venido hasta aquí... Si te digo, que si tanto te preocupa el malestar por el que pueda estar pasando tu amo, no es por mi culpa. Quizá él, se lo buscó ¿no crees? – al decirlo se levantó y se dirigió a la chimenea echando leños al fuego. En sus ojos estaban a punto de aflorar las lágrimas.

Cipri se sentía incómodo por la situación y el comportamiento de Sátur, éste, parecía no afectarle la mirada de reproche de su acompañante y ya que se había producido el encuentro con la joven, quería llegar hasta el final.

- Nadie está exento de culpas señora y mi amo... Mi amo está más que arrepentío y por su amor, está que se muere, lo que no sé, si usted es merecedora de ese amor.

Margarita tragó saliva y escuchó a su corazón palpitar con gran fuerza. Algo le decía que el secreto que guardaba había quedado al descubierto. Recomponiéndose se giró hacia los dos hombres - Si Sátur, nadie está exento de culpas, de caer en un error, pero como te refieres directamente a mí, te digo, y no voy a hablarte si soy merecedora de su amor o no, pero lo que sí quiero que te quede claro, que yo, nunca, nunca le falté. Siempre fui honesta con él.
- Puede que no le faltara antes de la boda, pero luego, creo que a usted le duró poco su dolor, su duelo.

Cipri se levantó - ¡Ya basta Sátur! ¡y nos vamos de inmediato! – se volvió hacía la muchacha que estaba pálida como la cal – Perdónanos Margarita. Creo, creo que no debimos de venir.
- No hay nada que perdonar Cipri, pero antes de marcharos quiero saber... Quiero saber que os ha dicho Matías, el vecino que me trae la leña, porque deciros algo os lo ha dicho ¿es así?
Los dos hombres se miraron. Cipri bajó la mirada pero sabía que la joven esperaba una contestación – Bueno, pues... Pues nos ha dicho que... Que estás embarazada y...
- Y por la forma con que se cubre con ese manto, y esa canastilla con ropita de bebé, como que es verdad ¿no señora? – Sátur hizo un gesto con sus manos.

Margarita dio unos pasos por la estancia. Se detuvo por un momento, luego se volvió hacía los dos hombres – Hay cosas que son difíciles de ocultar, tarde o temprano salen a la luz, y sí, estoy embarazada, y este ser que llevo en mis entrañas, me da fuerza para mirar adelante...
Cipri, se acercó a la muchacha – Dime Margarita, este hijo que esperas es de Gonzalo ¿verdad?
La joven fue a contestar pero la voz de Sátur la detuvo – ¿Pero cómo crees Cipriano? Ya te dije afuera que no era de mi amo... ¡Qué mi amo estaba dispuesto a esperar a la boda para estar con la señora!
- ¡Sátur, cállate! ¡Quizá no todo te lo cuenta Gonzalo y estás precipitándote en juzgar a Margarita!

- ¡Ya basta! Creo que la que tiene la última palabra en esto soy yo. ¡No os voy a sacar de dudas a ninguno de los dos! Tú, Cipri, si quieres creer que es de Gonzalo, hazlo, y tú Sátur, si crees que es de otro hombre puedes hacerlo y me juzgas como quieras, sólo os digo, que este hijo es tan sólo mío - lo dijo pasándose la mano por el vientre ligeramente abultado, luego miró a los dos hombres que se mantenían callado y cabizbajo – Y ahora, os pido que salgáis de mi casa, tengo mucho que hacer.

Los dos ya se hallaban levantado de sus sillas y ante la petición de la joven se dirigieron a la puerta. Cipri puso una mano sobre la manilla, se volvió hacia la joven que esperaba que salieran. El hombre terminó de abrir la puerta y los dos salieron de la casa muy contrariados. Margarita fue a cerrar y corrió el cerrojo. Se dejó caer en la hoja de madera suspirando profundamente. Sus manos acariciaron su vientre.

- Tú y yo, si sabemos quién es tu padre ¿verdad mi amor?




La tarde, había terminado por caer y las sombras de la noche envolvían la Villa. En la casa del maestro todo era silencio. La luz de la vela oscilaba en su pabilo y su tenue luminiscencia daba cierta paz al corazón abrumado del fiel criado de la casa. Desde que regresaron en la mañana de la cabaña y después de hablar con Cipri de que su amo no debía saber nada al respecto sobre Margarita, el alma del postillón se debatía en un mar de confusiones. Estaba tan absorto que no lo escuchó entrar.

- Creí que dormías Sátur, ya es muy tarde.
- ¡Ah, amo! No... He estado colocando unas ropas suyas en el arcón y me he sentao aquí.
- ¿Te ocurre algo? – lo preguntó mientras se quitaba la chaqueta.

- Bueno, nada que usted no sepa, ha sido una tarde de mucha emoción. Eso de que usted se haya quedao libre de esa duda que tenía con respecto a su padre, es para estar más que contento y eso, no me deja de darle vuelta a la cabeza. Ahora, sólo tiene que esperar a recibir respuestas de él a esa carta que usted le ha escrito con todo el corazón.
- Si, ha sido un día de emociones encontradas, con respecto a esa contestación por mi padre a mi carta, primero tengo que enviarla ¿no crees? En cuanto a Alonso, espero que se le pase el susto que tiene metido en el cuerpo y pueda comprender que fue una cosa inconsciente, que nunca pretendí hacerle ningún daño... Vengo precisamente de dar una vuelta por el lago, tenía que pensar y sosegarme ante el miedo que aprecié en mi hijo.

- ¿Otra vez ha vuelto por allí? Pero amo, ¡no se preocupe hombre de dios, que usted sabrá como quitarle ese miedo!
- Eso espero Sátur, que mi hijo me vea como siempre y ahora, para completar mi felicidad y ya que he dejado mi venganza atrás, mi deseo es encontrar a Margarita. Ella, en estos instantes es mi prioridad.

A Sátur casi se le salieron los ojos de las órbitas. Casi no pudo hablar – Amo... Amo, déjeme... Déjeme decirle que se centre en estos momentos en ese encuentro con su padre.
Gonzalo lo miró con extrañeza – Pero Sátur, ¿cómo me dices eso?
- Amo, ¿qué quiere que le diga? Ahora, su prioridad debe ser su padre y su acercamiento con él, lo demás, debe quedar en segundo plano.
Gonzalo lo escuchaba y no podía comprender – Sátur no te entiendo, para mí Margarita junto con mi hijo está por encima de todo, y tú mismo, más que nadie has tenido mucho interés que la buscara a toda costa, me extraña tu postura de ahora.

- Lo sé amo, pero después de que lo dejó plantao en el bosque, porque es lo que hizo al no querer verlo, ¡pues yo no quiero que usted sufra más, leñe! – no sabía que decir para intentar convencer a su amo.
Gonzalo se levantó de la cama y dio unos pasos por la estancia - ¿Y ella Sátur?... Ella sufrió por mi culpa y quizá esté sufriendo todavía. No es fácil desprenderse de un daño como el que le hice, por eso mi deseo de dar con ella. Quiero intentar convencerla que mi amor siempre estuvo ahí, y procurar que me perdone Sátur, esa sí es mi prioridad. No puedo ni quiero vivir sin ella. No sabes cómo deseo tenerla en mis brazos, no sabes cómo deseo volverla amar como aquella noche... Mi cuerpo vibró con ella, ¡se dio entera a mí Sátur!

Sátur  escuchaba a su amo y no podía creer lo que estaba oyendo de él – Amo, amo... ¿Me está diciendo que usted y la señora Margarita han estado juntos?
Gonzalo se volvió – Si Sátur, y fue la más maravillosa de las noches. Me hizo inmensamente feliz... ¿Entiendes por que deseo encontrarla? Nadie puede vivir a medias, y sin ella... Sin ella no estoy completo.
El escudero de Gonzalo de Montalvo se levantó, las piernas apenas le sujetaban – Amo, amo, usted no me habló de eso...

- Sátur, hay cosas que sólo pueden quedar para uno. No todo se suele contar y si lo he hecho esta noche, quizá, es porque más que nunca, en este momento, la echo tanto en falta... Quisiera tenerla conmigo y hacerla partícipe de todo lo que está ocurriendo a mi alrededor, ¡de todo! Por eso mi deseo de dar con ella y lo voy a hacer a partir de mañana Sátur. La buscaré hasta debajo de las piedras y no me daré por vencido hasta traerla de nuevo a la casa.

El postillón se volvió a sentar cubriéndose la cabeza entre las manos. Se sentía desolado, había juzgado a Margarita sin conocimiento alguno, había sacado una conclusión sin más y en aquel momento se sentía de lo peor. Ella, no había dejado atrás el amor de su amo por otro hombre, ella, seguía amándolo y más que nunca, estaba seguro de ello. Dentro de ella, llevaba el fruto de aquel amor. Las lágrimas afloraron a los ojos del fiel criado.

Gonzalo se percató de la congoja de Sátur, Se acercó a él poniéndole una mano en el hombro - Sátur, ¿Qué tienes?
- Nada y mucho amo... Siento aquí dentro algo que me corroe. A veces pienso que no soy bueno amo...
- No digas eso. A ver, cuéntame eso que te abruma. Quizá pueda ayudarte y no sé por qué, creo que todo eso tiene que ver con esa misión de la que me hablaste – se había sentado en la cama junto a su postillón.
- Amo, he juzgado a alguien sin tener convicción de nada. Saqué mis propias conclusiones y creo... No amo, no creo, estoy seguro que me equivoqué.

- No sé a qué  te refieres y tampoco sé quien pueda ser esa persona pero no podemos juzgar a nadie sin tener motivos suficientes... A veces, las cosas que no comprendemos es lo que hace que se caiga en ese error... Hay una frase de Maquiavelo... “En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”
- Es así amo... Lo tenía delante y no pude verlo, no pude apreciar lo que vi en la limpieza de sus ojos, en su forma de hablar... Lo tenía tan fácil, pero no supe ver...

- Bueno, Sátur, lo importante es que no vuelvas a caer en ese error, y no olvides, los detalles de lo que hablamos ayer noche dicen mucho, y cómo sé que no me vas a decir de que va todo esto, pues ya es hora que nos retiremos a dormir ¿no crees? Ya es de madrugada Sátur y yo no sé tú, pero yo estoy agotado y como te he dicho, mañana quiero comenzar a buscar a la mujer que amo, y contra más temprano lo haga mejor que luego tengo una escuela que abrir.

- Si amo, y yo, voy a ayudarlo a buscar a la señora, y le aseguro... Le aseguro que la encontraremos antes de lo que usted pueda pensar, ¡cómo Saturno García que me llamo!
- Y lo creo, anda, ve y descansa.
- Usted también, hasta mañana amo.
- Hasta mañana Sátur.

El fiel criado, todavía con la emoción en los ojos salió de la alcoba dirigiéndose a su lugar de descanso pero algo le hizo detenerse en seco. Volvió la cabeza hacia la habitación por donde acababa de salir. ¿Y si le decía a su amo la verdad que guardaba Margarita? Se imaginaba lo contento y feliz que eso lo haría sentirse. Por un momento dudó, si se lo decía, sabía que lo obligaría a decirle donde encontrarla y saldría en busca de ella en aquel mismo momento. Se mordió los labios. Iba a proseguir su camino cuando en un arrebato volvió sobre sus pasos y echó a correr hacía la alcoba de su amo.

- ¡Amo! ¡amo! ¡Tengo algo que decirle! ¡Amoooooo!!!!!

- ¡Sátur! ¡¿Que te ocurre!? ¡Despierta!
- Pero... ¿pero qué pasa?
- Eso te pregunto yo... Te has quedado dormido sobre la mesa y al parecer, estabas soñando o tenías una pesadilla.

Sátur miró a su alrededor. Se encontraba en la sala y Gonzalo junto a él. La desilusión lo invadió, todo había sido un sueño.

- Anda, vete a la cama, no tienes muy buena cara. Yo también me retiro, estoy agotado. Hasta mañana Sátur.
- Hasta... Hasta mañana amo.




A pesar del frío de la madrugada, había decidido subir al tejado. Estaba conmocionado ante aquel sueño. Miró al firmamento con los ojos arrasados por las lágrimas. La imagen de la mañana en la cabaña y la aparición de la joven ante ellos en su quimera, se hicieron presentes. Escondió la cabeza entre las manos completamente desolado, fue un instante, luego volvió a alzar su mirada.

- ¡Ay señor! Vaya encomienda la de salvar a mi amo, en vez de salvarlo, lo voy a matar a disgusto si él supiera como traté a la señora Margarita en mi sueño. Dime señor, ¿y si mi amo y la señora estuvieron juntos? Al igual que en el sueño pudo no contármelo y entonces... Mejor no pensarlo, mejor no pensar lo que no fue y pudo haber sido – por un momento se quedó como ido mirando las tejas - ¿Y si así fue? – movió la cabeza negando – No pienses Sátur, no pienses.

De nuevo sus ojos se alzaron al firmamento - Lo único que saco de esto señor, es que quizá me he adelantao en juzgar a la señora. No supe ver en sus ojos lo que he visto siempre, la limpieza de su alma aunque fuera en sueño, ni siquiera intenté, bueno, intentamos de saber si era ella la mujer a la que aquel hombre se refería, nos volvimos sin más... Me siento de lo peor porque sé, que de alguna manera he fallao a mi amo y también la he fallao a ella. Creo, que después de esto, tú no me veas capacitao para la misión que me he impuesto, o mejor dicho, la que tú señor me has otorgao... De esta forma, nunca conseguiré mi objetivo y es el de hacer feliz a mi amo ¿Qué puedo hacer ante esto señor? ¿Qué puedo hacer?

Sátur no dejaba de buscar en la negrura del firmamento. Suspiró profundamente - No creo que me mandes una señal esta vez, sería mucho para dos noches. Mejor me voy a dormir a mi jergón, que si mi amo supiera que estoy aquí...

Sátur se levantó tomado el fanal y fue a girarse hacia la ventana.

“No juzgues sin saber Sátur, no juzgues sin saber...”

El fiel postillón se volvió todo perplejo - ¿Pero quién...?

No terminó de decirlo porque tropezando con una de las tejas, volvió a volar tejado abajo pero mientras caía no dejaba de escuchar...

“No juzgues sin saber Sátur, no juzgues sin saber...”
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Mari carmen

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MensajeTema: Re: Sentimientos   Dom Oct 02, 2016 1:14 pm

Novena Temporada.

Lo que a mí, me hubiese gustado ver del 111, bueno, como todo lo que estoy plasmando de esta última temporada claro, pero no quiere decir, que tenga que ser, eh!! Que cada cual, tenemos gusto diferentes y para mí, todo es respetable.




Capítulo 111   Nada es imposible.

El carruaje, sigue rodando por aquellos parajes, dentro, la felicidad es un acompañante más. El regocijo por un nuevo comienzo, por nuevas expectativas inundan los corazones de los ocupantes de vehículo real, al menos, es lo que todos dan a entender pero uno de ellos, y a pesar que parece que nada turba esos momentos que está viviendo, en lo más profundo de su ser le invade una gran incertidumbre. No deja de pensar que quizá se ha precipitado, no sabe que es lo que puede encontrarse al llegar a Palacio, quizá, se ha comportado como un crío ante aquella imperiosa necesidad de saber de su progenitor, nunca se hubiera imaginado estar sentado en el suelo de la Guarida buscando aquella carta con tanto afán, en aquel momento se siente algo ridículo pero no por eso y aunque con cierto temor, siente un gran ansia de estar frente a su padre como también, el deseo apremiante de volar para encontrarla, para dar con ella, para que vuelva a él y hacerla para siempre su esposa y compañera está por encima de todo, no puede evitar que su corazón la llore ante la falta de su presencia.

No quiere hacer sentir su aflicción ante su hijo y ante su fiel criado, aquel pesar que lo abruma, que lo embarga, sólo debe quedar para él. Es imposible no pensar en ella, no quiere dejar de hacerlo, su felicidad seria completa si a su lado la mujer que ama estuviera. Cuánto daría por tenerla junto a él, y que ella, fuera parte de ese encuentro con su padre, el rey... Cuanto daría por pasear con ella por aquellos jardines del Palacio Real, estrecharla contra su pecho y besarla bajo la luz de la luna, allí, entre frondosos árboles y envueltos entre el aroma de exótica flores. Se pregunta... ¿Dónde estará?

Mientras oye, escucha, a Satur y a Alonso y a su vez les contesta como si ningún malestar minara su alma, mira a través de la ventanilla. El paisaje que se extiende ante sus ojos es hermoso. Dos días atrás, estuvo por aquel lugar buscando a quienes asaltaron y robaron el correo del rey. Sin saber por qué, la imagen de la mujer amada se refleja a través de la ventana. Ve su bello rostro, sus labios llenos de sonrisas entre las arboledas y el cielo claro... Un nudo le aprieta la garganta, sus ojos buscan algo, a través de los árboles la vislumbra. Vislumbra aquella cabaña y en la cual, él quiso saber... De nuevo, ve ropas tendidas de mujer, el carruaje, poco a poco va dejando atrás la visión de aquella barraca pero él no deja de quitar sus ojos de aquella cabaña. Puede distinguir que la puerta se abre dando paso a dos mujeres. Una, parece que se despide, la otra y al parecer joven, se acerca al tendedero y comienza a recoger las ropas. Su corazón palpita con desenfreno. No puede creer lo que ve, cierra los ojos. Es tanto el anhelo de dar con ella, que aquella joven mujer se le parece a quien por su alma no deja de tener pena, pero es imposible que el destino haga por tenerla tan cerca.

La voz de Sátur lo saca de su abstracción - ¿Le ocurre algo amo?
- ¡Oh, no Sátur! Estaba... Estaba viendo el paisaje. Me llama mucho la atención esa cabaña que hemos dejado atrás... Por un momento he creído ver, pero no, eso no sería posible.

Al fiel escudero se le cambió la cara pero al escuchar de nuevo a su amo respiró tranquilo.

- Pero sólo ha sido eso, he creído ver, y ahora, sólo pensemos en llegar. Nos esperan.

Por un momento, el silencio se sienta entre los ocupantes del vehículo. La mente del maestro no deja de estar inquieta. Aquella cabaña... Lo que él le dijera a Alonso el día anterior y que su propio hijo le había dicho a su fiel postillón tan sólo hacía un instante, martillea en su cabeza... “Las cosas dependen de nosotros y aunque a veces parezca que no, se pueden cambiar. Nada es imposible”

- ¡Paren el carruaje por favor!

Gonzalo, había sacado parte del cuerpo por la ventanilla dando el aviso a los conductores del vehículo real. Sátur y Alonso se miraron de lo más extrañados.

- Padre, ¿te encuentras mal tú también?
- No hijo, no me encuentro mal. Vosotros seguid, yo iré al Palacio Real caminando.
- Pero... pero amo, el rey está esperando y usté ha dicho... Usté mismo ha dicho que no quiere hacerlo esperar – a Sátur le palpitaba el corazón a gran velocidad. Sabía lo que pretendía su amo.
- Es cierto Sátur, pero necesito averiguar algo, quiero despejar cierta duda. El rey, puede esperar.
- Padre no entiendo...

El carruaje ya se había detenido y Gonzalo que ya había puesto la mano en la manilla de la puerta se giró para mirar a Alonso.

- Necesito confirmar hijo, que nada... Nada, es imposible.







Capítulo 112   Enemigo implacable.

No es fácil ante lo que sus ojos tienen por delante dejar de pensar en ellos. En lo que ve cada día, cada noche, en cada lugar...

Miradas tristes, apagadas, el miedo les atenazas porque para ellos no hay esperanzas.
Manos que se extienden, pidiendo lo que sus bocas no piden.
Pechos, que no amamantan.
Pechos, que no sacian al pequeño que llora.
Maná que no fluyen de ellos por estar áridos y secos,
tan sólo, el consuelo de los brazos que acunan, palia sus ansias de lamerlos.

Manos, que arañan la tierra, el lodo,
rebuscando aunque sean raíces, para llenar sus adentros y calmen sus desesperos.
Cuerpos, cuya desnudez sólo es cubierto por harapos, mantas ajadas y como lecho,
hojarascas de un otoño que da paso a un invierno de noches gélidas y oscuras.
Noches sin calor, sin techo, a la intemperie, dejados de la mano por quien más tiene.
La Opulencia cruel, de ellos, se olvida.

Son quienes viven la marginación, quienes pagan los errores de los poderosos.
Quienes para algunos, no tienen derecho a nada.
Quienes para muchos, no tienen derecho a la vida.
Son poseídos, derrotados, aniquilados...
y su enemigo más implacable, con sus grandes fauces, El Hambre, se apodera de ellos.
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